CONSEJAZOS PARA SOBRELLEVAR LA VUELTA AL TAJO

Empecemos el post con una buena noticia:

–>El síndrome postvacacional se ha reducido por la crisis económica y se convierte en un privilegio el tener un trabajo. Es importante sentirnos como privilegiados en un país con una tasa de paro tan alta. Gozamos de un periodo de vacaciones gracias a que tenemos empleo…

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Inexplicablemente, un año más se han acabado las vacaciones a la velocidad del rayo. Y ahora hay que ponerse de nuevo la máscara de trabajador y darlo todo. La vuelta es dura pero siempre podemos poner algo de nuestra parte para conseguir que la vuelta no se convierta en un problema añadido.

Tras una larga lectura de los muchísimos consejos para sobrellevar la vuelta al trabajo en muchos artículos, aquí os dejamos sin duda una lista de los mejores y más funcionales:

  • Se positivo: Al menos tienes un trabajo al que regresar, has pasado unas buenas vacaciones y la Navidad está a la vuelta de la esquina. Además, ¿algo positivo tendrá también tu trabajo no?

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  • Hazte una lista de temazos animados y ¡levántate cada día de la semana con alegría al ir al trabajo!

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  • Cambia de look. Puede ser un nuevo peinado, un nuevo pintalabios, dejarte barba o bigote, usar tacones o ponerte unas bambas, etc… Tiene su rollo verse a uno mismo con una estética diferente.

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  • Retorno progresivo: retomar a mitad de semana por ejemplo. Esto favorece una primera toma de contacto, conocer cómo están las cosas para organizarte de nuevo y empezar con buen pie, tomando el control de la nueva situación sin que resulte tan abrumador.

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  • Pedir Información: Que tus compañeros de confianza te pongan al día de lo acontecido y te orienten en qué punto están las cosas.

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  • Organizarse y Priorizar: Una vez conocida la situación y las tareas a abordar establece prioridades. Estima los tiempos que te suele llevar cada cosa para no saturar tu planificación de tareas que luego se quedan sin abordar. Aprende a posponer. Lo que se quede sin hacer se planifica para el próximo día. Cuenta con que a la vuelta de vacaciones nuestra concentración puede estar algo más dispersa hasta que nos readaptemos a la rutina, los horarios, las responsabilidades. Tenlo en cuenta para planificar los tiempos y sé flexible.

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  • Aprender a cortar: es posible aprender a poner límites y optimizar el tiempo de trabajo. De nosotros depende que ir a trabajar sea algo llevadero (e incluso podamos disfrutar con ello) o se convierta en una carga pesada. Habitualmente cuanto menos tiempo tenemos para cumplir las obligaciones, mejor nos organizamos, por lo que oblígate a cumplir un horario y trata de ser productivo en él.

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  • Fomentar una buena relación con los compañeros. Es importante tener comunicación con los compañeros, cuidar la relación con ellos, buscar su apoyo, hacer equipo e incluso delegar. Si se reparte la carga de trabajo, la vuelta a la oficina será más llevadera.

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  • Date descansos: Los niveles atencionales fluctúan por diversos factores (cansancio, estados emocionales, enfermedades…). El nivel concentración y rendimiento sigue una curva: se incrementa progresivamente hasta llegar a un periodo de concentración máximo, para luego reducirse progresivamente debido al efecto de la fatiga. Esto indica que nuestros recursos físicos y cognitivos se han agotado y es necesario “recargar”. Tenlo en cuenta para tu organización: Intenta empezar con las tareas más rutinarias (al principio de la jornada) para pasar a lo que exige más recursos, terminando por tareas menos exigentes (al final de la jornada). Introduce descansos cuando detectes la aparición de la fatiga, de duración suficientemente para relajarte y recuperar energía (muévete, respira profundo, come algo…), pero no tan largos como para perder el hilo de la tarea y que cueste retomarla.

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  • Personaliza tu lugar de trabajo y sé ordenado: Dale un toque personal: Los adornos, las fotos de personas queridas, de viajes o lugares que nos generan emociones positivas… ayudan a hacer el ambiente de trabajo más agradable y “más nuestro” (asociamos el entorno de trabajo con las emociones positivas que esos objetos nos provocan). Así mismo, tener el entorno de trabajo ordenado ayuda a rendir mejor, ahorra tiempo a las tareas y aporta más tranquilidad.

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  • Practica el disfrute: Volvemos al trabajo pero no nos convertimos en esclavos. Ya no estamos de vacaciones pero se trata de hacer que la vuelta no suponga una “condena”. Podemos y debemos seguir buscando momentos de disfrute diarios. Hacer actividades y planes que nos entretengan, relajen y ayuden a desconectar al salir del trabajo.

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Hay cosas del trabajo que no podemos cambiar, por eso se trata de modificar en nuestro favor aquellas cosas que están en nuestra mano para hacer la vuelta (y el día a día) más llevaderos.

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Tips para la convivencia en pareja en tiempos de coronavirus

La palabra confinamiento no me gusta un pelo, ni cuarentena tampoco. Lo primero que he hecho al empezar a escribir este artículo es buscar sus sinónimos puesto que me negaba a tener que utilizar estas dos palabras en el mismo. Y mi sorpresa ha sido encontrar uno que si me convence: “extrañamiento”. Buena palabra para entender lo que quiere conseguir este periodo: que sepas lo que extrañamos para poder ponerlo en práctica.

Empecemos pues a pensar que cosas podemos hacer para poder llevarlo lo mejor posible. Ahora bien, no pretendo poner tips generales que encuentras en todos sitios, sino pautas prácticas que seguramente no, seguro te ayudan a mirar con otra perspectiva este “extrañamiento” y te facilitarán la no tan ansiada convivencia del ahora.

Consejos para la convivencia en pareja:

*Cambiar el enfoque, porque… podría ser una oportunidad para conocer a los míos y disfrutar de ellos, ¿no? Siempre me quejo del poco tiempo que tengo para poder dedicárselo a los míos. Pues ahora lo tienes y te pregunto, ¿cómo quieres emplearlo?


*En momentos críticos, aunque parezca obvio decirlo, encerrarnos en el cuarto, parar y pensar… ¿lo está haciendo para hacerme daño? ¿Acaso yo no me equivoco? Y si lo hago…¿me gustaría que me perdonaran? A lo mejor el enfado no se me va, pero seguro que algo se reduce.


*En la mayoría de las discusiones el problema que tenemos es que estamos pendientes y nos esforzamos por contestar de vuelta y buscar los argumentos para poder defendernos, no escuchamos para entender porque no queremos cambiar de opinión, ya que esto significaría perder la batalla. ¿Es eso cierto?


*Las parejas son compensatorias, se adaptan entre ellas. Me explico, al igual que cuando mi hijo se hace una brecha y mi pareja toma la parte activa y valiente de afrontar esta situación, yo me doy el permiso de estar insegura y temerosa. Por ende, si en casa veo que mi pareja baña a los niños seguramente esté pensando en ir preparando la cena o hacer algo para compensarlo, por lo que por favor no estemos recriminando que no nos esté ayudando. Espera, respira y deja que las cosas sucedan.


*Las tareas no tienen porque hacerse siempre a la par. Aprovecha que tu pareja está haciendo cosas para decirle que después tú te vas a encargar de otra cosa que viene después y aprovecha ese tiempo para desconectar.


*Respetar las rutinas para saber lo que tengo que esperar del otro, para saber que es lo que toca y en que puedo ayudar. La mayoría de las discusiones de pareja es porque el otro no hace. En este sentido hay que tener en cuenta que siempre uno de la pareja es más proactico que otro, por lo que se generan muchas discusiones por ello. Si nos estipulamos rutinas, podemos conseguir que la persona que no suela iniciar las tareas por si mismo sepa lo que le toca y se ponga manos a la obra.


*Hacer un check list de cosas importantes para ti (que puede que no sean para el resto). Anota esas actividades que te satisfacen, que te saquen esa sonrisa que necesitas para sobrellevar mejor el día. Y no seas exigentes, proponte solo las más importantes.


*Cuidar la higiene del sueño para intentar estar del mejor humor posible. Es verdad que estamos menos cansado al no poder movernos tanto, normaliza pues que no tengas tanto sueño pero intenta mantener tus horarios para no descompensar mucho esos tiempos y con ello desestabilizar nuestro estado de ánimo.


*Introduce en esta época de estrés mantenido vitaminas psicológicas. Al igual que cuando hace frío nos tomamos vitaminas pata aumentar defensas, hagamos lo mismo ahora. Vitaminas como hacer ejercicio, leer, prepararte una comilona importante, meditación, ver tu serie favorita…


*Tenemos más tiempo…y ahora que?


*En este periodo intentamos sacar la mejor versión de nosotros mismos, y los demás también, y para poder saber cuál es esa versión hay que querer verlo y estar atento a los nuevos detalles.


*Se flexible, porque estamos en una situación excepcional, ¿acaso no lo somos cuando pasa algo especial en el trabajo?


*Comparte tus preocupaciones con tu pareja, así repartes el peso de tu mochila al soltarla.


*Somos seres sociales y es normal que nos queramos relacionar con otros. Hoy en día gracias al avance tecnológico podemos ver y hablar virtualmente con nuestros amigos, una herramienta para nuestro desahogo y bienestar evidente, pero no abusemos de ella ni la utilicemos como vía de escape.


*Piensa, ¿cómo quiero que me recuerden los míos en este tiempo? Cuando cuente mi vivencia a mis nietos, ¿qué me gustaría contarles de la persona que fui?


*Pasa de la queja a la acción. No te quedes en el plano cognitivo, puesto con solo conseguirás aumentar la rumiación. Operativa tu problema en conductas específicas y pasa de la preocupación a la ocupación.

Date permiso para sentir diversas emociones que están por llegar y que es normal que aparezcan en este encierro. Muchas de ellas nos ayudarán a regularnos. Y si las vivimos de vez en cuando con una intensidad desproporcionada, pide perdón y recondúcete a esa tranquilidad que todos aspiramos, pues es en ésta donde reside el mejor y más sano bienestar.

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La Educación Intercultural: un camino hacia la inclusión educativa

El término inclusión inicialmente estuvo relacionado con las necesidades educativas especiales de algunos alumnos y alumnas, pero posteriormente pasó a abarcar a la educación en general, promoviendo la idea de que la escuela debe ser para todos y todas las niñas, con independencia de sus características y barreras. La propuesta de la escuela inclusiva tiene que ver con la premisa de que todos los niños y niñas pueden aprender en una escuela en la que la diversidad sea contemplada como un valor añadido. Se trata de una invitación pública y política a la celebración de las diferencias, y al desarrollo de un interés proactivo por promover una cultura educativa que abrace todas las diferencias.

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El sistema escolar garantiza el acceso a la escuela de todos los niños y niñas en edad de escolarización, el problema estriba en que no se asegura de que estos niños y niñas disfruten de la misma experiencia de aprendizaje. Como profesionales de la educación, debemos tener en cuenta las barreras de las que parte cada alumno y alumna (pertenece a un grupo sociocultural determinado, desconoce la lengua…). Resulta fundamental que las políticas educativas aseguren no sólo la escolarización de los niños y niñas extranjeros, sino que les garantice una educación de calidad, basada en la equidad.

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La inclusión es un proceso, y la educación inclusiva no es simplemente facilitar el acceso a las escuelas a los alumnos y alumnas que viven una situación de exclusión social. Los espacios educativos, para que sean inclusivos, deben cumplir una serie de condiciones que guíen las prácticas y metodologías educativas:

  • La diversidad del alumnado debe ser concebida como un valor y no como un defecto. No implica superioridad ni inferioridad.
  • El aula debe ser concebida como una comunidad de aprendizaje y convivencia, donde el alumnado comprenda que todos y todas pueden aprender, cada cual a su manera
  • Se han de buscar metodologías que favorezcan el aprendizaje autónomo y el desarrollo de estrategias de “aprender a aprender”
  • Todos los niños y niñas pertenecen a un grupo y, por tanto, se debe favorecer el respeto por los derechos de cada miembro.
  • Debemos ayudar a los niños y niñas a conseguir los objetivos curriculares adecuados
  • Proponer la intervención de los/as especialistas dentro del aula, para fomentar las redes de apoyo naturales (las tutorías entre iguales), y delegar la ayuda mutua entre los miembros del grupo abandonando la idea de que el profesor o profesora es responsable de todo el control del aula.
  • Flexibilidad en todas las actuaciones educativas

En línea con todo esto, la educación intercultural, lo que hace es poner en valor las diferencias culturales, en tanto que proporciona riqueza y variedad como recursos educativos.

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La educación intercultural supone el reconocimiento y la valoración de la diversidad cultural, sin etiquetar ni definir a nadie en función de la cultura a la que pertenezca, evitando la segregación de grupos. Persigue la defensa de la igualdad, analizando de forma crítica las discriminaciones y desigualdades entre el alumnado, y tratando de promover valores de igualdad, respeto, tolerancia, pluralismo, cooperación, y corresponsabilidad social.  Conlleva, asimismo, una visión del conflicto como elemento positivo para la convivencia, siempre que se asuma, se afronte, y se trate de resolver constructivamente.

La toma de conciencia del propio bagaje cultural, mejora el autoconcepto personal, social y cultural, además del académico, entre todo el alumnado, lo cual constituyo un requisito imprensindible para la motivación por el aprendizaje. La educación intercultural supone tener expectativas positivas sobre las capacidades y posibilidades de todos los alumnos y alumnas, tener en cuenta las necesidades, experiencias, conocimientos e intereses de cada uno, e implementar metodologías de enseñanza cooperativas, recursos didácticos adecuados (no eurocenstristas), y utilizar una comunicación activa y lenguaje inclusivo. Necesariamente, esto supone una revisión del currículo, para eliminar el etnocentrismo, y partir de referentes universales del conocimiento humano, sin limitarse a los producidos por la cultura occidental.

Propuestas para llevar a cabo la educación intercultural en los centros educativos son las siguientes:

  • Elaboración de un plan de acogida cuyo objetivo principal sea facilitar la inclusión desde una perspectiva intercultural. Para ello, que participen tanto alumnos como familias y profesorado, y prestar especial atención a aspectos emocionales y culturales. Las intervenciones han de realizarse con todo el alumnado, por ejemplo, con dinámicas relacionadas con el duelo migratorio. 
  • Elaboración de un proyecto de enseñanza de idiomas (español, catalán, valenciano, euskera…) para las familias, favoreciendo que se impliquen en los procesos y actividades del centro. 
  • Elaboración de un proyecto de visibilización intercultural, aprovechando los espacios comunes como escaparate para mostrar aspectos de las diferentes realidades que conviven en el centro. 
  • Celebración de jornadas y encuentros culturales y deportivos, con el objetivo de crear espacios de convivencia y encuentro entre las familias, los alumnos y la comunidad.
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Este enfoque educativo se hace especialmente necesario en la actualidad, en una sociedad globalizada, con alumnado procedente de múltiples países, pues estos cambios profundos sociales, no se limitan solo a la escuela. Favorecer la convivencia entre personas y grupos distintos desde el respeto mutuo, la gestión de los conflictos, la empatía y la compasión, se ha convertido en una obligación educativa.

María Hernández Guerrero

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Factores de protección en la educación de los niños

¿Cuáles son los factores de protección que influyen en el desarrollo personal, social y educativo de mi hijo? 

Los padres no tienen un manual básico acerca de cómo educar a los hijos ni saben muchas veces cuál es la mejor forma de hacerlo. En esta entrada quiero nombrar aquellos factores de protección que no se deben pasar por alto en la educación de los niños ya que favorecen el desarrollo sano de la persona y previenen en el futuro posibles trastornos y complicaciones. 

Un apego seguro: La forma de establecer un apego seguro es estar disponible para nuestro hijo, estar presente, entender y atender sus necesidades básicas. Además de mostrar cariño mediante abrazos, contacto visual, risas y juegos juntos. Los niños que han recibido un apego seguro saben gestionar sus emociones, son más seguros y desarrollan una mejor autonomía.

Pautas de crianza coherentes: Aquellas que se implantan por el bien de los hijos. Los padres además deben actuar siguiéndolas como referencia en sus vidas. Además, en ocasiones se comete un error muy común, y es el de dar responsabilidad a nuestros hijos que no les corresponde y después culparles a ello si algo va mal. Tenemos que tener muy presente que un niño necesita pautas y límites de sus padres. Esto es lo que le aporta seguridad y protección. 

Valor de la salud y hábitos saludables: es importante que en casa haya un clima proactivo hacia la salud. Promover el descanso, la adecuada alimentación y cumplir con los horarios. Esto les proporciona estabilidad y previene los momentos en los que los niños están cansados y puede haber un problema en casa.

Adquisición de habilidades sociales: capacidad para relacionarnos con los demás de manera efectiva, estrategias sociales adquiridas que nos permiten interactuar con nuestros iguales. Escucha activa, asertividad y empatía son factores fundamentales. Estas habilidades también son importantes que se vayan adquiriendo en casa con el ejemplo de los padres y practicándolas con ellos. 

Autoestima equilibrada: la autoestima es el pensamiento y la evaluación que nos hacemos a nosotros mismos. La falta de ella genera altos niveles de estrés y ansiedad. Por eso es importante trasladar a tu hijo todas las cosas positivas que posee, sus cualidades, trasladarle que es único, evitar comparaciones y reproches. 

Presencia de valores éticos y morales: estos nos guían en nuestras decisiones y en nuestras acciones. Enseñar que nuestros actos tienen consecuencias y que antes de actuar es importante reflexionar acerca de lo que vamos a hacer y decir y ver si es adecuado, para ello conviene hacernos estas tres preguntas: ¿es verdad? ¿es bueno? ¿sirve para algo?

Afrontamiento de problemas y toma de decisiones: esfuerzos que dedicamos a solucionar problemas en nuestra vida cotidiana. Conviene enseñar estas estrategias a nuestros hijos mediante ejemplos, aportando más de una solución a un problema, para así entrenar la flexibilidad cognitiva y evitar la rigidez, inseguridades y creencias irracionales. 

Estos factores favorecen un desarrollo sano de la persona, facilitan que se de una vida equilibrada y son aliados ante los problemas que se pueden presentar en la vida. 

La ausencia de valores éticos y morales, la búsqueda de sensaciones, la baja autoestima y la baja tolerancia a la frustración son indicadores negativos para un desarrollo adecuado. 

Es importante mantener un equilibrio entre exigencia e hiper protección teniendo en cuenta que el cariño no quita la firmeza a la hora de educar y como es lógico, es muy necesario un clima de paz y serenidad en casa. 

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Envejecimiento activo

No cabe duda de que, conforme las personas se van haciendo mayores, sufren muchos cambios de diferente índole: físicos, psicomotores, cognitivos, socioafectivos… Pero el día a día no está hecho para nuestros mayores y es por esto que quiero hablaros de algunos hábitos de vida que contribuyen a mejorar su calidad de vida.

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En primer lugar, debemos poner atención en la alimentación, pero no sólo a qué comemos, sino a cómo comemos. Es necesario reducir la cantidad de calorías, porque a estas edades se reduce también la actividad física y la masa corporal. Asimismo, cobra gran importancia el establecimiento de una rutina, comer con horarios fijos, sentados y con tiempo: masticando lento para digerir bien los alimentos.

Necesitamos también tener una adecuada higiene del sueño: debemos evitar estimulantes y bebidas alcohólicas desde la tarde, así como las siestas y las cenas copiosas. Del mismo modo, el ejercicio moderado por la tarde ayuda, pero nunca intenso. Tampoco la estimulación excesiva antes de irse a dormir. También se debe usar la cama únicamente para el descanso, para que el cuerpo asocie el momento cama con dormir y no con estar activo. Muy importante mantener la habitación “a punto”, temperatura, ruido, luz… La temperatura ha de ser media, no excesivamente alta, puesto que cuando dormimos, la temperatura corporal ya asciende unos grados.

Tenemos que estar en todo momento orientados en tiempo y espacio. En la calle podemos usar las señales de tráfico y las indicaciones escritas para situarnos, localizar los comercios y otros sitios habituales para nosotros. Siempre debemos tener relojes y calendarios en las diferentes estancias de la casa. También es de gran ayuda tener la costumbre de apuntar los quehaceres, dudas, etc.

La autonomía de nuestros mayores es clave, puesto que retrasa la dependencia y fomenta la autovalía y la funcionalidad. Por supuesto habrá que echar un cable cuando no se vean capaces, pero hay que tener mucho cuidado con la sobreprotección. ¿Dónde es importante que una persona conserve la autonomía lo máximo posible? En las actividades que uno realiza de forma cotidiana, las básicas (vestido, alimentación, higiene…) y las instrumentales (cuidado del hogar, manejo del dinero…).

Por supuesto la actividad física, ya que vitaliza, alegra, vigoriza, mejora la circulación y la movilidad, previene caídas, retrasa las limitaciones funcionales y (hecho comprobadísimo) estimula el cerebro.

Hablando del cerebro… ¿Qué pasa con las necesidades cognitivas? Llegados a una edad, aunque no exista deterioro, de manera preventiva, es muy beneficioso realizar estimulación cognitiva: tanto en centros destinados a tal fin donde se estimulen las funciones cognitivas superiores, como teniendo un tiempo de ocio estimulante: lectura, escritura, pasatiempos, una vida cultural activa (cine, teatro, museos, visita de la ciudad…), aficiones como pintar, coser, cocinar, coleccionar…, nuevos aprendizajes (¿por qué no?) de instrumentos o idiomas, actividades deportivas, vida de ocio activa (quedar con amigos, asociaciones, reuniones familiares…).

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¿Y en qué influye todo esto?: en una MAYOR RESERVA COGNITIVA. Ésta es la tolerancia cognitiva o psíquica frente a los cambios cerebrales fisiológicos relacionados con la edad o con alguna patología, sin presentar síntomas clínicos (Meng, X., & D’Arcy, C., 2012). Y supone un cambio en la estructura misma del cerebro y en su forma de procesamiento de la información. Vaya, lío, ¿no? Pongamos un ejemplo: una persona con Enfermedad de Alzheimer puede mostrar menos síntomas (menos olvidos, mejor lenguaje, más funcionalidad en su día a día…) que otra persona con la misma enfermedad y el mismo deterioro en el cerebro. La idea es que el cerebro de la primera ha ido compensando a lo largo de los años ese deterioro mediante todas las actividades mencionadas anteriormente. En especial, la estimulación cognitiva.

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Ansiedad en competición

“Ser valiente consiste en estar muerto de miedo y, a pesar de ello subirse al caballo”.

Cuando algo nos supone un reto, un temor ante lo que podemos no conseguir, no llegar a hacer o incluso fallar, surge esa enemiga mortal para algunas personas que es la ansiedad. Se le puede llamar por diferentes nombres: ansiedad, nerviosismo, tensión, pero finalmente las sensaciones son las que son y como deportistas hay que ser capaz de identificarlas y conocerlas para no dejar que nos dominen a nosotros. Es importante identificarlo porque ser consciente del problema es la mitad de la solución.

 

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Normalmente no es la ansiedad en sí misma la que nos hace cometer errores, ya que todos la sienten en mayor o menor medida, sino que cuando nos ponemos nerviosos, empezamos a realizar cambios en la dinámica o rutina que es lo que hace que acabemos equivocándonos. Esa es la diferencia entre quien domina su ansiedad y quien es dominado por la ansiedad.

Por ejemplo, un tenista que siempre realice el saque de un modo y que por ponerse nervioso por cerrar el partido empiece a girar más la muñeca para ajustar la bola a la línea, lo más seguro es que acabe saliendo la pelota y haciendo doble falta, mientras que si hubiese sido capaz de continuar con su dinámica de un modo concienzudo, probablemente habría terminado ganando.

Aunque es cierto que las victorias no dependen solamente de los jugadores sino que hay muchos más factores en juego, lo importante es que el deportista no se vaya con la sensación de haber fallado por haber querido cambiar las cosas, sino que sepa que ha hecho lo mejor que ha podido y aunque en esta situación el contrario pueda haber sido mejor, las sensaciones han sido buenas y con tiempo se puede lograr.

Como se dice anteriormente, los resultados pueden acompañar al deportista o no, ya que muchas veces no depende de él exclusivamente. Puede que se enfrente con alguien que ese día tenga más suerte, haya entrenado más tiempo o simplemente ese día se encuentre confiado. Es por eso por lo que no todo se puede basar en los resultados. Los resultados tienen que ser una variable más entre otras para conseguir construir la confianza del deportista, que finalmente es la que va a hacer que el deporte sea gratificante. Para ayudar a la confianza nos tenemos que fijar también en el trabajo realizado a lo largo del tiempo que lleva entrenando, no solo a nivel cuantitativo sino también cualitativo. Además, existe un factor que no depende de nosotros que es el talento. Si bien es cierto que entrenar puede hacer que seas un gran deportista, no cabe duda que hay personas que nacen con talento para determinadas cosas, y con la misma cantidad de trabajo, destacan más que sus compañeros.

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Vamos a ver unos consejos para tolerar la presión ante la competición.

  • No hagas especial ninguna situación. A veces, la presión está en nuestra cabeza. Pensar “como no consiga esta victoria es que soy malísimo” o “Es la carrera decisiva, importantísima, no puedo fallar”, hace que añadamos presión de más a la situación, cuando ninguna carrera tiene por qué ser la última y el resultado muchas veces no depende de nosotros.

 

  • Basa tu confianza en la preparación, talento y resultados. Lo mejor es que sea por ese orden, ya que confianza en nuestra preparación debemos tener siempre, por ser el 80% de lo que nos vamos a servir. El talento puede estar o no. Los resultados pueden depender de nosotros o ser también consecuencia de los contrarios, los compañeros de equipo o incluso la climatología.

 

  • Cambia amenazas por retos y, limitaciones por posibilidades. Ese ejercicio de cambio a nivel de terminología puede significarlo todo a la hora de preparar mentalmente una competición.

 

  • Date cuenta de los cambios que haces como consecuencia de la presión. La mayoría de los fallos vienen de esos cambios introducidos por querer hacer las cosas diferentes para hacerlas mejor justo en el momento que menos debemos hacerlas. En competición no es lugar de experimentar, para eso están los entrenamientos.

 

 

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¿Qué es el refuerzo positivo?

Desde hace unos años este término se viene utilizando mucho en la crianza de nuestros hijos, pero también desde hace el mismo tiempo los profesionales observamos que no siempre se conoce realmente su significado y, por tanto, su empleo no es tan eficaz como debiera.

De manera sencilla, es importante que veamos la diferencia entre refuerzo y castigo, ambos términos se refieren a dos formas diferentes de aprender y, por lo tanto, no tienen por qué ser equivalentes a los que usamos en nuestra cotidianidad.

El refuerzo es aquel estímulo (actividad, situación, objeto…) que aumenta la probabilidad de que una conducta se produzca en el futuro. Es decir, si dejamos que nuestro hijo pueda ver la televisión (refuerzo) si hace sus deberes adecuadamente (conducta) estaríamos utilizando la televisión como refuerzo pero, solo si realmente hace sus deberes adecuadamente en esa y futuras ocasiones podríamos decir que la televisión funciona como refuerzo, si no es así, y aún con esa expectativa, seguimos teniendo la misma lucha con nuestro hijo para que se ponga a hacer los deberes, “ver la televisión después” no estaría funcionando como refuerzo. Esto es importante, no todas las consecuencias, aparentemente agradables, funcionan como refuerzo para todas las personas. Por tanto tenemos que buscar las que lo son para una persona dada. Otro aspecto importante, del que muchas veces pecamos los padres, es el de dar el “refuerzo” antes de la conducta que queremos conseguir. Si yo dejo que mi hijo vea la televisión antes de hacer los deberes no es un refuerzo en términos de aprendizaje y también os digo que no suele funcionar, los refuerzos vienen siempre tras el esfuerzo.

En la misma línea, un castigo es aquel estímulo que reduce la probabilidad de una conducta. Al igual que el refuerzo, tenemos que buscar el adecuado para la persona y emitirlo después de la conducta. En post posteriores hablaremos de cómo establecer un castigo para que realmente sea eficaz, en este me conformo con que sepáis reconocer la diferencia entre este y el refuerzo y los diferentes tipos que veremos a continuación. Por lo tanto, un castigo no es tal si, tras varias aplicaciones, no reduce la conducta pretendida. Por ejemplo, nuestro hijo está acostumbrado a jugar a la consola después de hacer los deberes, pero como últimamente trae malas notas, le decimos que si no estudia no podrá jugar. A pesar de ello, cuando le toca estudiar, no lo hace, y se queda sin consola. Lo hacemos varios días y seguimos igual,  ¿qué ocurre? quizás no sea una consecuencia suficientemente importante para él, quizás sea porque aunque no tenga la consola tiene otras cosas que la sustituyen… Que os quiero decir con esto, que hay ocasiones en las que, si yo puedo obtener algo que quiero, aunque me quiten otras cosas que también me gustan, lo primero realmente no será un castigo para mí.

Una vez sabemos la diferencia entre refuerzo y castigo tenemos que ir un paso más allá. ¿Cuál es la diferencia entre refuerzo positivo y refuerzo negativo? ¿y entre castigo positivo y castigo negativo? Veámoslo de manera fácil.

El acompañante “positivo” y “negativo”, con independencia de si son refuerzos o castigos, es lo mismo que “dar” y “quitar” respectivamente. Acordémonos que para que un refuerzo o un castigo lo sean tal, han de suponer el cambio deseado en la conducta (aumento o disminución respectivamente), lo mismo sucede para valorar si realmente son positivos o negativos. Veamos unos ejemplos:

–        Refuerzo positivo: doy (+) un estímulo con la intención de aumentar (refuerzo) una conducta. Evidentemente, si pretendo aumentarla, tendrá que ser un estímulo agradable para el otro. Ejemplo: doy una chuche a mis pacientes peques si han cumplido las normas de la sesión.

–        Refuerzo negativo: quito (-) un estímulo con la intención de aumentar (refuerzo) una conducta. Al igual que en el caso anterior, si lo que quiero es aumentar un comportamiento, el estímulo que quito deberá ser desagradable o tedioso. Ejemplo: si mi hijo hace los deberes sin que yo tenga que recordárselo, ese día no tendrá que bajar la basura.

–        Castigo positivo: doy (+) un estímulo con la intención de reducir (castigo) una conducta. Lo que tengo que dar, si pretendo reducir un comportamiento, será algo desagradable. Aquí estaría el famoso “azote a tiempo” o la reprimenda. No vamos a hablar aquí de la eficacia real de ambos, pero sí nos sirven para explicar este concepto.

–        Castigo negativo: quito (-) un estímulo con la intención de reducir (castigo) una conducta. Lo que quitaré será algo agradable. Por ejemplo, no tener la tablet durante el fin de semana si suspendo un examen.

Como comenzábamos diciendo, los términos de refuerzo y castigo hacen referencia a formas de aprendizaje por lo que, bien utilizados, consiguen cambios importantes en nuestra conducta y en la de quienes nos rodean.  De la misma manera, podemos encontrar que una conducta indeseada, sin quererlo, la estamos reforzando y, por tanto, manteniendo. En el sentido contrario, puedo agradecer mucho un comportamiento pero hacer que vaya desapareciendo porque, o bien no lo estoy reforzando, o incluso lo estoy castigando.

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NUESTRO CUERPO NOS HABLA

En esta entrada me gustaría hablar de una cuestión importante a lo que debemos estar atentos ya que muchos no estamos del todo familiarizados con la psicosomática. 

A lo largo de los últimos años se le ha ido dando mayor importancia y se han realizado infinidad de estudios al respecto.

¿A qué nos estamos refiriendo? 

La palabra psicosomática viene de mente (psique) y cuerpo (soma). Esto significa que nuestra mente y nuestro cuerpo están conectados y en constante comunicación. Mente y cuerpo son uno. 

La somatización es la manifestación corporal del estrés psicológico que padecen muchas personas.

Las emociones se expresan a través del cuerpo y en muchas ocasiones no nos encontramos bien, nos duele la cabeza, la tripa, tenemos problemas de piel, etc. En ocasiones estos síntomas no se explican por una enfermedad médica, las emociones repercuten en nuestro cuerpo y las preocupaciones se manifiestan de esta manera.

Nuestras formas de afrontamiento, las herramientas adquiridas a lo largo de nuestra vida y el apoyo social pueden ser grandes aliados a la hora de vernos afectados por los síntomas somáticos. 

No debemos olvidar la etiología de la enfermedad, es decir, cual es su origen. Lo más común es que entren en juego muchos factores: genéticos, socioculturales, familiares, emocionales y cognitivos que interactúan en la aparición del síntoma somático.

¿Por qué podemos ponernos enfermos si no tenemos bienestar psicológico? Las emociones afectan a nuestro sistema inmunológico, por lo tanto, si no nos encontramos bien a nivel psicológico nuestras defensas disminuyen y somos más propensos a ponernos enfermos. Se han realizado muchos estudios en este campo y se ha llegado a la conclusión de que el estrés altera el sistema inmunológico y tiene el poder de debilitarlo. 

Cuando nos sentimos estresados nuestro cuerpo se activa y da una señal de alarma, en ese momento nuestro cuerpo libera hormonas como la adrenalina y el cortisol que bloquean el sistema inmunológico haciéndonos más susceptibles a bacterias, virus e infecciones. 

Además, los problemas psicológicos no solo facilitan la aparición de dolencias físicas sino que también hacen que éstas se mantengan o intensifiquen. 

Se calcula que el 25% de las consultas médicas son síntomas psicosomáticos que los pacientes presentan y que los síntomas físicos más frecuentes son los problemas digestivos y cutáneos. Muchas de las personas que acuden a la consulta de un médico no creen tener un problema psicológico o emocional y no encuentran una solución a su malestar. 

¿Por qué es importante saber esto? 

Los síntomas somáticos se ven influenciados en su totalidad por factores psicológicos. 

Cada persona somatiza de una forma diferente y hoy en día el estrés y la ansiedad repercuten cada vez más en nuestra salud física. De ahí la importancia de saber escuchar a nuestro cuerpo, entender lo que nos está pidiendo en ese momento y reconocer esa “alarma”. Saber cuál es la causa de nuestro malestar es fundamental para recuperarnos y prevenir el malestar derivado del mismo.  

¿Qué hacer cuando se presentan estos síntomas?

Lo primero de todo escucharnos y hacer introspección. ¿Estoy nervioso por algo? ¿Qué es lo que me inquieta y preocupa? ¿Estoy llevando a cabo lo que quiero en mi vida? ¿Soy feliz con lo que tengo? ¿Me conozco? ¿Me acepto? Una vez hayamos identificado lo que nos ocurre es muy importante trabajar en la expresión emocional. Hablar con las personas cercanas a nosotros favorece que se canalicen nuestras emociones, facilita el desahogo, el sentirnos escuchados y relativizar muchos pensamientos negativos hacia nosotros mismos que pueden estar haciéndonos daño y alimentando ese malestar psicológico que sentimos. 

Muchas veces nos creemos autosuficientes y capaces de superar todo tipo de dificultades por nosotros mismos. Por su puesto que somos capaces de sobreponernos y de superarnos, pero en ocasiones necesitamos ayuda externa para apoyarnos y darnos cuenta de la realidad de una forma objetiva. 

Pedir ayuda es un acto de humildad y de valentía que nos debemos en los momentos en los que no nos sentimos capaces de seguir. Pedir ayuda significa también que nos queremos cuidar y que nos importa nuestro bienestar. 

¡Escúchate, conócete y cuídate!

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NECESIDADES DE NIÑOS CON ALTAS CAPACIDADES

Los alumnos con altas capacidades son niños que tienen una inteligencia superior a la media. Son personas muy creativas y motivadas por aprender cosas nuevas y por lo que les gusta. Constituyen entre el 15 y el 20% de la población. Dentro de éstos están los niños superdotados, que representan entre el 1 y 2% del alumnado de altas capacidades y que tienen una inteligencia muy superior a la media en relación a su grupo de edad.

El hecho de tener altas capacidades intelectuales implica una serie de necesidades que habrá que cubrir en diferentes esferas:

  • Necesidades emocionales y familiares: muchos de estos niños son extremadamente sensibles, parecen tomarse todo a pecho y se pueden sentir muy alterados por cualquier cosa. Es necesario ayudarles a lidiar con las emociones intensas. Para ello se deben tomar muy en serio sus emociones, aun sabiendo que son demasiado sensibles. La familia tiene que favorecer el desarrollo emocional y la autoestima, el desarrollo de la personalidad y cuidar para que no haya un desajuste emocional. Siempre desde la comunicación, la cooperación y la confianza.
  • Necesidades sociales: el hecho de que posean un mayor nivel intelectual hace que puedan aburrirse con los niños de su edad, que éstos los vean como niños raros, etc. Además, estos niños tienen mucha necesidad de control y liderazgo, lo que les puede llevar a tener problemas también en este aspecto, con niños de su entorno. Para ello, es necesario ayudarles a entender y suavizar estos comportamientos tan polarizados y que así se integren de la mejor forma con sus compañeros, explotando a su vez, esas grandes capacidades intelectuales.
  • Necesidades escolares: estos niños suelen distraerse mucho en clase, incluso llegando a molestar a los compañeros. ¿Por qué? Por mero aburrimiento. Al no tener un adecuado nivel de exigencia la motivación baja. Es por esto que en muchas ocasiones se diagnostican erróneamente como TDAH o trastorno de conducta. Se recomiendan muchas formas para que estos niños desarrollen lo mejor posible su inteligencia. Algunas de estas formas son el adelantamiento de curso, los agrupamientos de niños con altas capacidades o el enriquecimiento. Esta última es una estrategia de atención basada en la elaboración de programas educativos adecuados a las características y necesidades de estos alumnos.

FALSOS MITOS:

  • Los niños con altas capacidades sacan buenas notas en todo: “altas capacidades” no significa en ningún caso que aprendan solos ni que sean brillantes en todas las asignaturas, pues, como decía, dependerá mucho de la motivación, por ello es necesario acompañarlos en el proceso de aprendizaje.
  • Los programas para altas capacidades son elitistas y atentan contra el principio de igualdad: el objetivo de la educación es el pleno desarrollo de las potencialidades de cada alumno, por lo que se debe respetar el derecho individual a ser educado conforme a las peculiaridades. Estos niños deben tener el mismo derecho que los demás a lograr su pleno desarrollo personal y social. No es elitismo, es equidad.

En muchas ocasiones, tanto papás como profesionales, tendemos a centrar nuestra atención y apoyo en aquellos niños que visiblemente tienen mayor dificultad. Ya sea por la etiqueta diagnóstica que presentan o porque no alcanzan el objetivo académico que debieran. No obstante, tal y como vemos a lo largo de el presente artículo, los niños con altas capacidades, aunque pudiera parecer que no, también presentan diferentes necesidades sociales, académicas y afectivas que deben ser cuidadas.

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Nuevas rutinas, viejas costumbres

Para muchos el inicio del año no es el que realmente marca el calendario sino cuando comienza el curso, es decir, septiembre. Este mes, puede ser para muchos odiado, para otros temido, pero para los que les gusta lo que hacen, emocionante.

Es emocionante por la multitud de nuevas oportunidades que se nos presentan por delante. Nuevos cursos, nuevos empleos, nuevas actividades, aficiones, deportes, etc. En septiembre todo es nuevo, pero nosotros lo teñimos de gris con nuestras viejas costumbres. La vieja costumbre de hablar durante todo el mes anterior de lo poco que nos apetece volver al trabajo, de lo que vamos a dejar de hacer porque tenemos que trabajar, o de lo odiosos que son los lunes.

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Sin embargo, como todo lo que se ha estado explicando a lo largo de los múltiples artículos de nuestro blog, todo depende de la actitud. Depende de nosotros enfrentarnos a septiembre como el enorme ogro que nos va a quitar el sol, la playa y el no hacer nada, o verlo con los ojos de quien quiere hacer un cambio en su vida, de quien quiere avanzar y pensar “este año voy a conseguir lo que me proponga, y si no, me propondré otras cosas más emocionantes todavía”.

Es por eso que tenemos la capacidad de elegir si queremos sufrir viendo cómo se van nuestros días de verano y comienza lo de siempre o por el contrario, nos enfrentamos a lo de siempre con otras herramientas para convertir el año en algo único que merece la pena aprovechar. Hacer cada día interesante es más fácil de lo que parece.

Para empezar, intenta dedicarte tiempo a ti, a hacer algo que te guste, a aprender una nueva afición, algún deporte que te motive o te haga sentir bien. No te quedes en casa descansando pensando en lo horrible que va a ser mañana en el trabajo. Desconecta conectando con eso que te apetece hacer, a pesar de que mañana tengas que ir a trabajar.

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Además, nadie dice que no puedas seguir disfrutando de tu vida social durante estos meses de trabajo. Dedica tiempo a ver a tus amigos y familiares, haz un hueco en tu agenda para ir a visitar a esa persona que hace tiempo que no ves, o a ese familiar con el que hace meses que no hablas.

Sal con tu pareja a cenar y haz cada día especial. No tiene que ser verano para dar un homenaje a vuestra relación. Aprovechad un rato a solas para hablar de vuestras cosas o contaros los cotilleos del trabajo.

Si nos proponemos hacer un cambio de este tipo, podemos conseguir que septiembre sea un mes de novedades, de cambiar lo que no nos gusta por oportunidades y nuevas experiencias que no se vean teñidas por las viejas costumbres de volver a caer en la misma rutina.

Haz todo lo que quieras, sueña a lo grande y nunca te dejes atrapar por los pensamientos que quieren hacer que no disfrutes cada día al máximo. Habrá días buenos y malos, pero nuestra actitud marcará la diferencia entre un día malo y una semana, mes y año malos.

FELIZ MES DE SEPTIEMBRE, DE NUEVOS PROYECTOS Y RETOS.

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Lenguaje positivo: ¿Cómo hablar para que tu hijo te escuche?

Tienes el cuarto hecho una pocilga, llevas sin leer un libro años o  no estás estudiando nada para el examen son frases que seguro que hemos utilizado más de una vez al hablar con nuestros hijos. Si nos fijamos en el lenguaje que utilizamos, nos sorprenderemos de la cantidad de frases, en negativo, que utilizamos al hablar con ellos. Con lenguaje positivo no me refiero a halagarles continuamente o a utilizar cualquier otro tipo de refuerzos verbales, me refiero a construir frases en afirmativo. ¿Por qué es tan importante?

 

  1. En el cerebro no existen los negativos. Si te digo que no pienses en un elefante rosa lo primero que vas a hacer es imaginarte al dichoso elefante y, luego, intentarás borrarlo. Sin embargo, si te digo que te imagines cualquier otro animal imposible, sin mencionar ningún elefante rosa, será más fácil que acabes haciendo lo que quiero. Por eso, si en lugar de decirle a nuestro hijo que su habitación está más sucia que la de los propios cerdos, le pedimos que la coloque, tendremos más posibilidades de que lo acabe haciendo. Si además somos concretos sobre qué o cómo queremos que ordene o, si con decírselo una vez no es suficiente, anticipamos consecuencias, positivas o negativas, la petición será aún más efectiva.
  2. Una crítica no es una petición. Quejarnos porque nuestro hijo no lee puede parecer que es lo mismo que pedirle que lea, pero no lo es. Es importante que seamos explícitos y que, en lugar de lanzar quejas o comentarios destructivos, pidamos las cosas, así el otro sabe qué es lo que queremos.
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    Las prohibiciones y negaciones pueden favorecer las conductas desafiantes. ¿No te has preguntado por qué cuando le decimos a nuestro hijo que no haga tal cosa muchas veces acaba haciéndola? Uno de los bienes más preciados de los humanos es la libertad y si, por cualquier motivo, la vemos amenaza, es fácil que nos apresuremos a reivindicarla. Por eso es tan frecuente que tras una prohibición vaya una transgresión de la misma. En lugar de decir no vas a estar en la calle hasta las 00.00, podemos decir, me gustaría que estuvieras en casa a las 23.00 o puedes salir hasta las 23.00. 

Que utilicemos un lenguaje en positivo no significa que tengamos una disciplina más laxa o que pasemos por alto comportamientos negativos de nuestros hijos, significa que utilicemos el lenguaje para hacer más eficaz el planteamiento de las normas que intentamos que cumplan nuestros hijos.

Rescatando los ejemplos iniciales:

  • Tienes el cuarto como una pocilga –> Estamos haciendo un juicio de cómo deja sus cosas, por lo que es fácil que nos responda de manera negativa. No le estamos pidiendo nada, por lo que no le estamos dando una alternativa al comportamiento negativo que tiene, solo nos estamos quejando del mismo.
    • En positivo y explícito. Me gustaría que guardaras la ropa que tienes encima de la silla en el armario y llevaras la sucia al cesto.
  • Llevas sin leer un libro años –> Qué te parece si nos acercamos a la biblioteca y eliges un libro. Te puede ayudar a mejorar la ortografía y no perder puntos por ello en los exámenes.
  • No estás estudiando nada para el examen –> Creo que si repasas una hora al día irás al examen con más seguridad. Si necesitas que te ayude con algo podemos verlo juntos.  
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