¿Qué es la Psiconutrición?

Es el uso de las técnicas psicológicas, tanto conductuales como contextuales, encaminadas a conseguir tener una mejor relación con la comida.

Hasta hace no mucho tiempo, cuando una persona quería perder peso, ya sea por motivos de salud, estéticos o cualquier otro, todo lo que podía hacer era ir a un nutricionista a que le pusiesen una dieta, pero,  por suerte, cada vez más veces nos encontramos que junto al nutricionista trabaja también un psicólogo que nos puede ayudar a que este proceso de cambio se mucho más llevadero.

¿Por qué es importante?

 Es importante porque seguir una dieta implica un cambio muy grande en nuestra vida y que, sino aprendemos a gestionarlo de manera adecuada, lo más normal es que acabemos rindiéndonos, o que consigamos nuestro objetivo de bajar de peso, pero no el de hacer un cambio de estilo de vida, por lo que en cuanto nos veamos bien y dejemos la dieta recuperaremos el peso perdido.

Hoy en día, hemos aprendido a valorar mucho más nuestra salud, por encima de otras cuestiones a las que podíamos dar más importancia, y es por esto, que desde todos los ámbitos se intenta promover un estilo de vida saludable.

Un estilo de vida saludable no consiste en llevar una dieta durante un tiempo determinado, o realizar un tipo de ejercicio puntual, un estilo de vida saludable es justo eso, un estilo de vida, por lo que debe ser un conjunto de cambios que podamos mantener en el tiempo. Generalmente, estos cambios suelen ser de alimentación y de actividad física. El problema, es que la mayoría de las personas no quieren someterse a estos cambios, porque, a pesar de lo que pueda parecer, estos cambios influyen mucho a nivel social, y es ahí donde más falta hace la ayuda del psicólogo.

Cuando comenzamos una dieta puede parecer que la parte más difícil es la de no salirnos de las comidas que tenemos programadas por nuestro nutricionista, pero la realidad es que es mucho más difícil controlarlo a nivel social. La mayoría de las personas que conozco que viven solas y hacen dieta me dicen siempre lo mismo: “no me cuesta mantenerla entre semana si no hago muchos planes, pero es que es llegar el finde…y es imposible! O me quedo en casa sin hacer nada o si salgo es muy difícil”.

 Y no es tan difícil porque no sepamos qué podemos comer fuera de casa, el problema suele ser la presión de grupo: ¿Cuántos de los que habéis hecho dieta no os habéis encontrado con frases del estilo “por un día no pasa nada” “para algo lo haces tan bien entre semana” “por un poco no pasa nada” “no seas sosa/o, cómete un trocito solo” y un largo etc.? Es muy importante que aprendamos asertividad para poder salir de estas situaciones sin perder el apoyo social y a la vez sin tener que ceder a comer cosas que no queremos comer porque seguimos una dieta. Por esto mismo es fundamental aprender técnicas asertivas para saber decir que no.

Además de esto, hay algunas recomendaciones que podemos seguir para que nos cueste menos cumplir con la dieta:

  • La pérdida de peso debe ser paulatina, nunca excesivamente brusca. Lo que se pretende al instaurar una dieta es que las modificaciones que haga en sus comidas sean duraderas y no pasajeras. Lo importante es cambiar de hábito dietético. La pérdida de peso debe ser lenta y progresiva, 1 o 2 kilos al mes es un objetivo razonable.
  • No debe seguirse una dieta si no es bajo control médico-dietético
  • Comer menos no significa comer peor o con monotonía
  • Utilizar alimentos de bajo rendimiento calórico, como las verduras, le permitirán comer mayor cantidad de ellos y la sensación de hambre se mitigará mejor
  • Evitar tener a mano frutos secos, aceitunas, galletas saladas y otros alimentos de este tipo, que se comen compulsivamente y no proporcionan sensación de haber hecho una comida.
  • Planificar los menús de toda la semana y hacer una lista con lo necesario
  • Hacer la lista de la compra cerrada
  • Evitar en lo posible los alimentos más grasos: carnes magras, embutidos, patés, quesos grasos…
  • Hacer la lista después de haber comido
  • Comprar únicamente aquello que hemos anotado en la lista
  • No llevar dinero de más
  • Comprar alimentos que requieren ser cocinados antes de ser consumidos
  • Almacenar la comida en sitios poco visibles y difíciles de alcanzar
  • Guardar los alimentos “peligrosos” en recipientes opacos
  • Tener a mano alimentos hipocalóricos
  • Planificar lo que se va comer
  • Sacar sólo los alimentos que vamos a comer
  • Calcular la comida justa para que no sobre
  • Preparar la comida cuando no se tiene hambre
  • Cambiar la forma de preparación:
  • Olvidarse de los fritos
  • Incrementar la plancha, el grill, el horno, el microondas, el vapor

Pero esto no es lo único que se trabaja desde la psiconutrición, hay otros puntos en los que el psicólogo puede aportar mucho, como pueden ser:

  •  técnicas de control y gestión de las emociones.
  • motivación a través del refuerzo de los logros conseguidos.
  •  autoestima, el autoconocimiento y la autoimagen.
  • gestión del estrés.
  • Psicoeducación sobre las causas generales del sobrepeso y los trastornos de la conducta alimentaria.
  • el manejo de la ansiedad ante la comida.
  • Psicoeducación sobre actividad física.
  • Empleo de técnicas de modificación de conducta para el incremento o reducción de comportamientos que tengan que ver con la alimentación.
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