NUESTRO CUERPO NOS HABLA

En esta entrada me gustaría hablar de una cuestión importante a lo que debemos estar atentos ya que muchos no estamos del todo familiarizados con la psicosomática. 

A lo largo de los últimos años se le ha ido dando mayor importancia y se han realizado infinidad de estudios al respecto.

¿A qué nos estamos refiriendo? 

La palabra psicosomática viene de mente (psique) y cuerpo (soma). Esto significa que nuestra mente y nuestro cuerpo están conectados y en constante comunicación. Mente y cuerpo son uno. 

La somatización es la manifestación corporal del estrés psicológico que padecen muchas personas.

Las emociones se expresan a través del cuerpo y en muchas ocasiones no nos encontramos bien, nos duele la cabeza, la tripa, tenemos problemas de piel, etc. En ocasiones estos síntomas no se explican por una enfermedad médica, las emociones repercuten en nuestro cuerpo y las preocupaciones se manifiestan de esta manera.

Nuestras formas de afrontamiento, las herramientas adquiridas a lo largo de nuestra vida y el apoyo social pueden ser grandes aliados a la hora de vernos afectados por los síntomas somáticos. 

No debemos olvidar la etiología de la enfermedad, es decir, cual es su origen. Lo más común es que entren en juego muchos factores: genéticos, socioculturales, familiares, emocionales y cognitivos que interactúan en la aparición del síntoma somático.

¿Por qué podemos ponernos enfermos si no tenemos bienestar psicológico? Las emociones afectan a nuestro sistema inmunológico, por lo tanto, si no nos encontramos bien a nivel psicológico nuestras defensas disminuyen y somos más propensos a ponernos enfermos. Se han realizado muchos estudios en este campo y se ha llegado a la conclusión de que el estrés altera el sistema inmunológico y tiene el poder de debilitarlo. 

Cuando nos sentimos estresados nuestro cuerpo se activa y da una señal de alarma, en ese momento nuestro cuerpo libera hormonas como la adrenalina y el cortisol que bloquean el sistema inmunológico haciéndonos más susceptibles a bacterias, virus e infecciones. 

Además, los problemas psicológicos no solo facilitan la aparición de dolencias físicas sino que también hacen que éstas se mantengan o intensifiquen. 

Se calcula que el 25% de las consultas médicas son síntomas psicosomáticos que los pacientes presentan y que los síntomas físicos más frecuentes son los problemas digestivos y cutáneos. Muchas de las personas que acuden a la consulta de un médico no creen tener un problema psicológico o emocional y no encuentran una solución a su malestar. 

¿Por qué es importante saber esto? 

Los síntomas somáticos se ven influenciados en su totalidad por factores psicológicos. 

Cada persona somatiza de una forma diferente y hoy en día el estrés y la ansiedad repercuten cada vez más en nuestra salud física. De ahí la importancia de saber escuchar a nuestro cuerpo, entender lo que nos está pidiendo en ese momento y reconocer esa “alarma”. Saber cuál es la causa de nuestro malestar es fundamental para recuperarnos y prevenir el malestar derivado del mismo.  

¿Qué hacer cuando se presentan estos síntomas?

Lo primero de todo escucharnos y hacer introspección. ¿Estoy nervioso por algo? ¿Qué es lo que me inquieta y preocupa? ¿Estoy llevando a cabo lo que quiero en mi vida? ¿Soy feliz con lo que tengo? ¿Me conozco? ¿Me acepto? Una vez hayamos identificado lo que nos ocurre es muy importante trabajar en la expresión emocional. Hablar con las personas cercanas a nosotros favorece que se canalicen nuestras emociones, facilita el desahogo, el sentirnos escuchados y relativizar muchos pensamientos negativos hacia nosotros mismos que pueden estar haciéndonos daño y alimentando ese malestar psicológico que sentimos. 

Muchas veces nos creemos autosuficientes y capaces de superar todo tipo de dificultades por nosotros mismos. Por su puesto que somos capaces de sobreponernos y de superarnos, pero en ocasiones necesitamos ayuda externa para apoyarnos y darnos cuenta de la realidad de una forma objetiva. 

Pedir ayuda es un acto de humildad y de valentía que nos debemos en los momentos en los que no nos sentimos capaces de seguir. Pedir ayuda significa también que nos queremos cuidar y que nos importa nuestro bienestar. 

¡Escúchate, conócete y cuídate!

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