Dolor y sufrimiento en el deporte

Cualquiera que haya hecho deporte de un modo constante ha sentido en algún momento que ya no estaba disfrutando totalmente de los entrenamientos y que tal vez ese disfrute inicial se había tornado sufrimiento. Llegado este momento, que se podría ver como un punto de inflexión, es necesario preguntarnos: ¿Es necesario el sufrimiento?

Si bien es cierto que hacer deporte suele ser una herramienta para cuidar nuestra salud y tener distractores y reforzadores en nuestro día a día, cuando empiezas a aprender un deporte nuevo en el que vas avanzando, llega un momento en el que no es suficiente con pasarlo bien entrenando. Llega un momento que es necesaria cierta dosis de sufrimiento para conseguir ver avances y mejorar, porque si no podemos entrar en una fase de estancamiento. Puede que mucha gente solo quiera hacer deporte para pasar el rato y mantener una rutina, pero para otros, esa rutina puede volverse aburrida y necesitar nuevos retos. Es por esto que el sufrimiento en el deporte, puede ser necesario para algunos pero una carga para otros.

 

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En este momento es cuando entran en juego los beneficios y los costes. En este momento, los beneficios empiezan a aparecer a largo plazo y los costes los encontramos todos los días en el entrenamiento, es decir, a corto plazo. Solo vemos lo mal que lo estamos pasando y nos cuesta centrarnos en lo que queremos conseguir con tanto esfuerzo. Es por eso que este punto de inflexión va a marcar si continuamos con el deporte o acabamos dejando de hacerlo porque  no nos merece la pena.

Una herramienta muy útil que podemos utilizar es la matriz de decisiones en la que expongamos todos estos puntos. En esta matriz de decisiones deberemos apuntar los beneficios a corto plazo, es decir, lo que obtenemos en el mismo momento de realizar la actividad (por ejemplo ver a mis compañeros, salir de casa, un rato para mí, etc.). Debemos apuntar también los costes a corto plazo, es decir, los sacrificios que podemos tener que hacer en el momento de la actividad (por ejemplo no pasar tiempo con mis hijos, calor en verano, malas sensaciones al calentar, etc.).

Para completar la matriz es muy importante indicar también los beneficios que podemos obtener a largo plazo (por ejemplo tener mejor salud, adelgazar, cansarme menos, disminuir el estrés, etc.) pero también los costes a largo plazo que puedan aparecer (por ejemplo lesiones crónicas).

Habrá quien deje de hacer deporte si nota que el sufrimiento a corto plazo es mayor que lo que disfruta o los beneficios que puede obtener a la larga, por lo que no es raro que se llegue a plantear, “¿Merece la pena el sufrimiento si esto lo hago porque quiero?”.

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Es importante también que cuando perdamos la motivación nos preguntemos por qué y analicemos estos factores porque muchas veces es en estas dos cuestiones en las que perdemos las ganas de continuar, o por un exceso de relajación o por exceso de sufrimiento que a veces es innecesario.

 

Hay que encontrar el punto medio entre comodidad y motivación. Para unos será más reforzante lograr una rutina constante pero poco desafiante, y para otros una rutina que les suponga más retos y avances. Depende de cada uno y es una decisión en la que nadie más puede tomar partido que el propio deportista.

Acerca de Elia Pesquera Pérez

Psicóloga Sanitaria del centro APAI. Número de colegiada: 33188. "Nunca sabes lo que puede pasar"
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