La risa como curación

 

Vamos a pensar un momento en cuando fue la última vez que lloramos. Seguramente nos cueste un poco recordar, o si nos acordamos sea por algo concreto, que nos ha pasado o le ha pasado a alguien y nos ha dado pena, una película triste…

Ahora vamos a pensar en cuando fue la última vez que reímos. Puede ser más fácil recordar la última vez que reímos porque la risa en definitiva es un instrumento social. Cuando hablamos con alguien que no conocemos, sonreímos o incluso puede que acabemos riendo como método para romper el hielo.

A pesar de esta reflexión, según la estadística un niño ríe de media 400 veces al día, mientras que un adulto reduce esta media a 15 veces durante todo un día. Como se puede ver, la cantidad de veces que reímos a medida que crecemos y maduramos, se va reduciendo drásticamente, lo que puede estar produciendo esa pérdida del bienestar que teníamos en la niñez.

Para ello, muchos expertos incorporan a terapias, dinámicas grupales o recursos humanos de empresas, técnicas de risoterapia que ayudan a eliminar bloqueos mentales y retomar esa vitalidad de la infancia.

La risoterapia no es algo que se haya inventado ahora, sino que existe desde hace más de 4000 años. En China existían templos en los que las personas se reunían para reír, convencidos de que para estar sano hay que reír 30 veces al día. En la India se practica meditación con la risa y tienen la creencia de que 1 hora de risa es más beneficiosa para el cuerpo que 4 horas de yoga.

Si hablamos de casos documentados, podemos referirnos al americano Normand Cousins que en 1964 fue diagnosticado con espondilitis anquilosante y a través de la risa descubrió que 10 minutos de risa equivalían a 2 horas sin dolores.

Más famoso es el médico Patch Adams que llevó la risa como método terapéutico a los hospitales donde había enfermos con Cáncer y Sida, y del que se hizo una película con Robin Williams como protagonista.

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Hoy en día son múltiples las organizaciones que se ocupan de llevar payasos a los hospitales donde hay niños ingresados, lo que hace su estancia mucho más llevadera y con un mejor pronóstico.

Pero, ¿Cuáles son los beneficios de la risa?

Para empezar está claro que mientras reímos nos olvidamos del resto de nuestros problemas, por lo que ayuda a eliminar el estrés y hacer que veamos las cosas desde otra perspectiva, con mayor claridad y creatividad.

Ayuda a eliminar tensiones, tanto mentales como físicas, lo que produce una mejora enorme en problemas como ansiedad o depresión. Cuando estamos con un pensamiento que no nos deja de atormentar, reír hace que volvamos a conectar con el momento presente y nos ayuda a mejorar nuestra flexibilidad mental y creatividad para encontrar una solución a ese problema.

Ayuda a no tener insomnio, ya no solo porque elimina tensiones sino porque deja nuestro cuerpo cansado. El efecto de la risa es parecido al ejercicio físico, lo que ayuda a llegar más cansados a la cama y con menos problemas rondando la cabeza.

Tiene un efecto analgésico gracias a que cuando reímos producimos endorfinas y encefalinas en el cerebro, lo que ayuda a superar dolores.

Es adelgazante, ya que con 3 minutos de risa estaremos quemando la misma cantidad de calorías que si hubiésemos estado 10 minutos remando. Esto refuerza la idea de que reír es parecido a hacer deporte y hace que mejore nuestra capacidad pulmonar y cardiovascular al producir lipoproteínas. Además, como se movilizan tantos músculos estamos en mejor forma, lo que repercute en nuestra salud general.

Reír mejora nuestra circulación, lo que hace que se reduzca el colesterol y además pueda eliminar de un modo más efectivo los tóxicos acumulados en nuestro cuerpo.

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Por último, mejora nuestras defensas a través de dos mecanismos. Por un lado reduce el estrés, por lo que nuestro sistema inmunitario no se ve mermado por este factor, y por otro lado, incrementa el número de anticuerpos como la inmunoglobulina A y linfocitos T que neutralizan virus, bacterias y parásitos.

Como se puede ver, la risa aporta grandes beneficios para nuestro cuerpo de un modo gratuito y sin tener que hacer grandes esfuerzos. Es un instrumento que todos tenemos  y que es fácil de utilizar, pero parece que cada vez lo hacemos menos, lo que se resiente en nuestro día a día.

Una vez dicho todo esto, está en nuestras manos decidir si queremos regodearnos en el sufrimiento o elegir una vida más amable y agradable tomando las cosas con humor y relativizando los problemas.

 

Acerca de Elia Pesquera Pérez

Psicóloga Sanitaria del centro APAI. Número de colegiada: 33188. "Nunca sabes lo que puede pasar"
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