Cómo les decimos a nuestros hijos que nos vamos a separar

En el post de hoy vamos a repasar algunas consideraciones de qué nos puede ayudar y qué no ante la comunicación de un divorcio a nuestros hijos.

divorcioEs importante destacar que un buen divorcio, aquel en el que nos separamos de la pareja y no de los hijos, supone un menor impacto emocional en nuestros hijos, que los conflictos frecuentes permaneciendo juntos o la desatención y/o pérdida de relación que algunas veces conlleva la separación.

En primer lugar tenemos que ser conscientes que no es lo mismo decirle a nuestro hijo de 5 años que nos vamos a separar que decírselo a nuestro adolescente de 16. Por lo tanto, la primera clave, es ajustar la información que les damos a la edad y capacidades madurativas de nuestros hijos. En ningún momento vamos a darles información que lejos de ayudarles a gestionar la nueva situación, les lleven a ennegrecer la imagen que tienen de uno de los progenitores.

En los menores de 5 años es muy importante la información pragmática: quién sale del domicilio, cuándo le va a ver, dónde va a vivir… Es adecuado que ambos progenitores visiten esa nueva casa con el menor y que este pueda decorar su nueva habitación junto con el progenitor con quien vivirá allí.

Los niños de entre 5 y 8 años, van necesitando más información, sobre todo del impacto que en ellos va a generar este cambio. Los calendarios de visitas o convivencia con el otro progenitor son muy adecuados en estas edades, porque reducen la incertidumbre en los menores, dándoles seguridad. Es importante tener en cuenta que en estas edades pueden aparecer atribuciones de culpa ante lo sucedido, por lo que no puede faltar en nuestra comunicación el énfasis en que se trata de una decisión adulta que no cambia cuánto se les quiere. Igualmente, tienen a fantasear con la posibilidad de que sus padres vuelvan a estar juntos, fantasías que lejos de favorecer la asimilación del divorcio, pueden generar frustración e inseguridad. Es importante trasmitirles que es una decisión en firme, aunque para los adultos suponga “darse un tiempo”. Si el cambio no supone una pérdida del otro progenitor, será de más ayuda para el menor conocer la estabilidad de su nueva situación, aunque sea negativa, que lidiar con la incertidumbre.

Entre los 9-12 años, sobre todo vamos a encontrar una tendencia a clasificar a sus padres en dos extremos, bueno-malo, culpable-inocente. Por eso es importante recalcar que se trata de una decisión tomada por ambos, aunque pueda no ser así. Recordad que es importante darles solo la información que les vaya a ayudar a enfrentarse a esta situación, no a generarles más dolor y no para hacerles partícipes de informaciones para las que no están preparados.

En la adolescencia es frecuente observar ambivalencias, más ante estas situaciones. Pueden parecer ajenos al cambio y de repente revelarse ante lo ocurrido. Pueden responsabilizarse de tareas adultas o aislarse con sus iguales. Es importante darles el lugar que les corresponde, como hijos, no como adultos.

66207-divorcioRepasemos:

  • Nos separamos como matrimonio/pareja, no como padres.
  • Darles estabilidad. Mantener en la medida de lo posible, los mismos horarios, rutinas y normas que durante la convivencia.
  • Mantenernos informados, delante de los menores a ser posible, de las informaciones pertinentes a ellos.
  • Favorecer el contacto y la interacción con el otro fuera de su “horario de visitas”.
  • Si tenemos animales de compañía con un fuerte vínculo con los hijos, aquellos irán donde vayan estos.
  • Estar disponibles para resolver dudas en todo momento, y no solo cuando les damos la noticia.
  • Favorecer la expresión emocional así como respetar los momentos en que no quieran hacerlo.
  • Observarles y observar su conducta, muchos de los cambios aparecen al año, o después, del propio divorcio.
  • Comunicarles la noticia entre una y tres semanas antes de hacerse efectivo el cambio.
  • Preguntarles si quieren que algún evento o rutina familiar se mantenga. Quizás no podamos mantenerlo como era antes, pero sí integrarlo en la nueva realidad.

Cada vez es más frecuente que los padres acudan a terapia para preparar esta comunicación y el abordaje conjunto de los cambios que van a suponer en sus hijos. No dude en hacerlo, en muchas ocasiones la prevención evita muchas de las dificultades posteriores. No sabemos cómo afectará a cada hijo, cada uno tiene su propia estructura, pero sí podemos minimizar el impacto de lo que está en nuestras manos, sea la comunicación de la noticia o la estabilidad que les aportemos en el después.

kids

Las recomendaciones aquí presentadas son genéricas, reconociendo la idiosincrasia de cada situación familiar y de cada menor. Para aquellos casos de violencia intrafamiliar, abandono o cualesquiera que no supongan un divorcio consensuado es necesario tener en cuenta otras consideraciones.

Acerca de Tatiana Carbajo

Grado en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) Máster en Psicóloga General Sanitaria por la UAM Clínico en EMDR por la Asociación EMDR España Psicóloga en Centro APAI Docente en charlas para profesores y profesionales del ámbito socio-sanitario Psicóloga en distintos talleres de la Comunidad de Madrid
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