¿Quién decide en tu cabeza?

La psicología desde hace mucho tiempo se ha fijado en los pensamientos y cómo afectan al modo en que los individuos actúan condicionados por ellos. Muchas terapias se basan en el tratamiento de la conducta a través del cambio de pensamientos, sin embargo, cada vez más se puede comprobar que no siempre funcionan en la práctica. Muchas personas sienten gran ansiedad por no poder librarse de pensamientos que les impiden llegar a ser como realmente quieren según sus valores.

Es por esto, que se ha hecho necesaria la evolución hacia una psicología más práctica y enfocada en el contexto del cliente. No se trata ya de cambiar los pensamientos, sino de conocer los valores que tiene la persona y lo que le está impidiendo avanzar hacia ellos. Estamos hablando de la Terapia de Aceptación y Compromiso.

Aceptación.1

Este enfoque se basa en el entendimiento de que no podemos librarnos de esos pensamientos tan dolorosos, y que intentar evitarlos o controlarlos no hace sino empeorar los síntomas. No existe una varita mágica que elimine esa vocecilla que nos dice que “las cosas van a salir mal, que no eres lo suficientemente bueno, etc”, pero a través de la aceptación y la no evitación se puede acabar por reducir el volumen de su voz, como si de una radio se tratase, y que no afecte a cómo queremos vivir.

Pero para aceptar, primero hay que conocer el funcionamiento de estos pensamientos negativos. Como ejemplo gráfico, podemos imaginarnos una escena que suele aparecer en los dibujos animados, cuando un personaje tiene que elegir algo moralmente muy difícil y se le aparecen dos personajillos, uno en cada hombro. El del hombro izquierdo suele ser un demonio y el del derecho un angelito. El demonio siempre tiene comentarios negativos, crea inseguridades a nuestro personaje, mientras que el angelito insiste en que ignore al otro. En medio, nos encontramos con nuestro personaje que les está observando y medita sobre sus palabras.

angel y demonio

En este ejemplo, el demonio serían los malos pensamientos que nos pasan por la cabeza, y el angelito lo que creemos que deberíamos hacer realmente, o nos gustaría hacer. En medio de todo estaría el “Yo observante” que es el que en definitiva toma las decisiones. Pues bien, como suele ocurrir en los dibujos, el “Yo observante” tiene la capacidad de decisión independientemente de lo que le digan los otros dos personajillos, que por otro lado, ni son reales ni pueden hacer nada por cambiar la decisión que al final acabe tomando el protagonista.

Así es la realidad de nuestros pensamientos. Por mucho que un pensamiento te esté atormentando y que otro te diga que no deberías pensar así, eres tú el que decide y hace lo que cree que debe o lo que te acerca más a la vida que ansías tener. Es por eso que desde la Terapia de Aceptación y Compromiso se enseña y alienta a que que independientemente de los pensamientos que tengas acerca de alguna cosa que te pueda estar atormentando, tú eres el que tiene al final la capacidad de actuar. No significa actuar evitando o intentando controlar los pensamientos, sino llevando contigo todo de un modo amable y comprensivo, queramos o no, ¡hasta el demonio es parte de nosotros!

Acerca de Elia Pesquera Pérez

Psicóloga Sanitaria del centro APAI. Número de colegiada: 33188. "Nunca sabes lo que puede pasar"
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