Habilidades sociales y asertividad

6-Degrees-of-Separation1Nuestra vida diaria es un constate intercambio con otras personas, por eso es importante que tengamos habilidades sociales, las cuales son, simple y llanamente, estrategias comunicacionales a través de las cuales, si lo hacemos bien, podemos llegar a conseguir la asertividad, esto es, defender nuestros derechos, al tiempo que respetamos los del otro.

Las habilidades sociales, y más concretamente la asertividad, pueden aprenderse. Precisamente en el post de hoy vamos a repasar algunas de las estrategias más habituales para conseguir nuestros objetivos en un intercambio social. ¡Vamos a ello!

  • Técnica del disco rayado. Especialmente útil cuando queremos negarnos a una petición. Consiste en repetir una y otra vez nuestra respuesta, sin pararnos a (contra)argumentar todo cuanto nos diga nuestro interlocutor, de esta manera se acabará cansando y evitaremos caer en la trampa de dar razones incompatibles o fácilmente desarmables para un interlocutor habilidoso. En la medida de lo posible le daremos alternativas a nuestro interlocutor, facilitando que nuestra negativa no sea percibida de manera tajante, al tiempo que desviamos la atención de la conversación hacia las soluciones. Veamos algunos ejemplos:

[Interlocutor 1, I1] Hola Juan, ¿me puedes dejar el coche esta noche que tengo el mío en el taller?

[Interlocutor 2, I2] No, lo siento, mañana por la mañana tengo que ir a hacer unos recados y lo necesito

[I1] Ah bueno no te preocupes, si te parece me dices una hora y allí estaré.

[I2] Sí bueno… pero es que tampoco es plan de madrugar mucho un sábado

[I1] Por mí no te preocupes, encima de que me dejas el coche no voy a poner pegas

[…]

Podríamos seguir rebatiéndole y al final seguramente acabaríamos cediendo o la otra persona enfadándose por tanta sarta de excusas o por haber perdido su tiempo intentando convencernos. ¿Cómo se usaría el disco rayado?

[Interlocutor 1, I1] Hola Juan, ¿me puedes dejar el coche esta noche que tengo el mío en el taller?

[Interlocutor 2, I2] No, lo siento, mañana por la mañana tengo que ir a hacer unos recados y lo necesito

[I1] Ah bueno no te preocupes, si te parece me dices una hora y allí estaré.

[I2] Lo siento -mientras negamos con la cabeza-, ¿hay alguien más a quién puedas preguntar?

[I1] No… pero bueno, iré en transporte público.

[I2] ¿Y qué planes tienes?

De esta manera no le damos opciones que rebatir, tampoco nos disculpamos en exceso sino que reconducimos la conversación más allá de nuestra negativa.

  • Pregunta asertiva. Adecuada para recibir críticas, sobre todo si parecen malintencionadas y sin base. Consiste en preguntar sobre aquello por lo que se nos critica. Si la crítica realmente es malintencionada, el interlocutor no sabrá justificarla y, si realmente es una crítica constructiva, podremos, si así lo creemos, tenerla en cuenta para futuras ocasiones.

Entiendo que no te gustó mi comportamiento del otro día, ¿qué fue lo que te molesto?

  • Procesar el cambio. En muchas ocasiones empezamos hablando de un tema y acabamos sacando trapos sucios del pasado. Esta técnica consiste en darnos cuenta de esto y reconducir la conversación hacia el tema original.

Nos estamos saliendo de la cuestión. Creo que centrándonos en esto no llegaremos a ninguna solución sobre lo que ha pasado. ¿Te parece si volvemos a ello y después de ver qué hacemos vamos a otros temas?

  • Aplazamiento asertivo. Adecuada para cuando nos increpan, nos hacen una petición que no sabemos cómo rechazar (ahora ya tenemos una estrategia para hacerlo) o para cualquier momento en que no sabemos o no podemos responder y actuar como nos gustaría. Consiste en pedir un aplazamiento para nuestra respuesta. En función de la confianza que tengamos con la otra persona podemos dar más o menos explicaciones de dicho aplazamiento. Esta técnica también es muy útil cuando estamos en una discusión acalorada.

Ahora mismo no quiero seguir hablando, si lo hago lo haré desde el enfado y no quiero. 

Ahora mismo no puedo hablar, hablamos luego. 

Estas son algunas de las estrategias que podemos utilizar en conversaciones problemáticas. Su eficacia dependerá de nuestra habilidad, recordad que se aprenden y perfeccionan, así como de nuestro interlocutor. Cuando hablamos de situaciones sociales es importante que tengamos en cuenta que nosotros solo podemos controlar nuestra conducta, no la de los demás. Con las habilidades sociales intentamos, al menos en lo que respecta a nosotros, tener una comunicación eficaz y asertiva. En la mayoría de las ocasiones esto tendrá un efecto positivo en el otro, pero no siempre es así. Así que recordad esto: dediquemos nuestra energía a cambiar lo que está en nuestras manos, no es las ajenas.

asertividad

 

 

Acerca de Tatiana Carbajo

Grado en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) Máster en Psicóloga General Sanitaria por la UAM Clínico en EMDR por la Asociación EMDR España Psicóloga en Centro APAI Docente en charlas para profesores y profesionales del ámbito socio-sanitario Psicóloga en distintos talleres de la Comunidad de Madrid
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