Estrategias de modificación de conducta: la sobrecorrección

Existen diferentes principios de aprendizaje que podemos usar en la crianza de nuestros hijos. Habitualmente utilizamos el refuerzo (premios materiales y/o verbales) o el castigo (quedarse sin jugar a la consola o incluso, como dicen algunos de los papás con los que trabajo, las collejas). En esta ocasión vamos a hablar de la sobrecorrección, una estrategia para reducir conductas negativas al tiempo que enseñamos y promovemos la positiva y esperada.

Con el refuerzo favorecemos que la conducta premiada vuelva a repetirse pero ¿qué hacemos con las negativas?; con el castigo reducimos la posibilidad de que la conducta se repita, pero no estamos enseñando cuál es la deseada. Con la sobrecorrección corregimos el daño causado, por lo que ponemos una consecuencia a la conducta que va en la línea de restituir lo que hemos hecho, siendo esta restitución, la conducta adecuada que esperamos.

Pongamos un ejemplo, Manuel se enfada y pega a su hermano. Podemos regañarle diciéndole que eso no se hace y castigarle sin jugar a la consola. Con la sobrecorrección le pediríamos a Manuel que le dé 20 besos a su hermano en el lugar donde le ha golpeado o que le dé un masaje. Está teniendo una consecuencia que seguramente no sea de su agrado y al mismo tiempo es una consecuencia relacionada con lo que ha hecho y con la persona a la que ha agredido.

Hay dos tipos de sobrecorrección:

  • Restitutiva. Consistente en arreglar lo que hemos hecho dejándolo mejor que estaba. En nuestro ejemplo, dándole un masaje.
  • Práctica positiva. Repetir un número sustancial de veces la conducta deseada. En lugar de pegar a nuestro hermano, la relación deseada es la basada en el cariño, en nuestro caso, con los besos.

Vamos a ver más ejemplos que nos ayuden a asimilar estos conceptos.

  1. No recoge su habitación. Le damos la opción de recogerla en un tiempo determinado, anticipándole que si no lo hace luego tendrá que, además de recogerla, tendrá que limpiar el polvo.
  2. Pinta el suelo. Tiene que frotar hasta que salga la mancha y luego barrer y fregar todo el suelo de esa habitación.
  3. No viene cuando le llamamos. Cuando venga, tendrá que volverse a ir y volver cuatro veces.
  4. Rompe un libro suyo o de otro. Luego tendrá que pegarlo para montarlo de nuevo como si de un puzle se tratase. No importa tanto el resultado, sino el hecho de que ha de corregir lo que ha hecho.

Es importante que en los cuatro casos le demos la opción de hacerlo a la primera y le anticipemos la consecuencia que tendrá de no hacerlo; tal y como se explica en el primer ejemplo.

El niños muy pequeños no es tanto que dejen, por ejemplo, el suelo que han pintado impoluto, sino que, en la medida de sus posibilidades puedan restituir lo que han hecho.

¡Utilizadlo y contadnos qué tal os ha ido!

 27cdddac1d4facc05cf85e68533d6cb8_XL.jpgpintar-paredes3.jpg

Acerca de Tatiana Carbajo

Grado en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) Máster en Psicóloga General Sanitaria por la UAM Clínico en EMDR por la Asociación EMDR España Psicóloga en Centro APAI Docente en charlas para profesores y profesionales del ámbito socio-sanitario Psicóloga en distintos talleres de la Comunidad de Madrid
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s