ESTAS NAVIDADES REGÁLATE COMPASIÓN

La navidad… época del año en la que afloran valores humanos como la generosidad, el amor, la paz, la unión… pero con el paso de los años, una de sus características principales que casi ha destronado a las demás es el aumento del consumo. Y con ello, parece que quedan a un lado esta serie de valores. Estas navidades te propongo que te regales a ti mismo algo que no cuesta nada: compasión.

Cuando en los cursos que realizo de Mindfulness o Inteligencia Emocional pregunto acerca del término compasión autocompasión las respuestas suelen ser siempre muy parecidas: Compadecerse, pena o lástima por el otro o por uno mismo, entre otras.

Sin embargo, la compasión, tanto en Mindfulness como en la tradición budista, es algo que se da entre iguales. El Dalai Lama la define como “el deseo de que todos los seres sintientes estén libres de sufrimiento”. Una de las cosas que más sorprendió tanto al Dalai Lama como a los monjes budistas al llegar a Occidente fue la dificultad que teníamos los occidentales para querernos a nosotros mismos. Probablemente, esto sea fruto de la cultura, religión y educación que hemos recibido… En Oriente, por otro lado, la dificultad está en querer a otros, mientras a sí mismos no les cuesta quererse.

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Si entendemos que, el sufrimiento forma parte de nuestra condición humana y es inevitable, la compasión sería el deseo de que los otros y nosotros mismos nos encontremos libres de él. Pero ¿Cuáles son las principales características de la autocompasión?

  1. Responde a la pregunta: Independientemente de lo que piensan o quieren otras personas ¿Qué necesitas para ser feliz?
  2. Está basada en la relación amable con uno mismo: busca cuidarse y darse afecto cuando hay sufrimiento.
  3. Busca la conexión con los otros y nos acerca a ellos.
  4. No depende de ningún otro factor. Siempre está disponible y podemos utilizarla con nosotros mismos.

El objetivo de esta práctica es reconfortarse a uno mismo ante el sufrimiento, que es inevitable.

¿Cómo puedes comenzar a ponerla en práctica?

Para comenzar a utilizarla, te propongo un ejercicio muy sencillo: La respiración compasiva: “sentado en una silla en una postura cómoda, con la espalda recta y los ojos cerrados, llevamos una mano al corazón. Nos hacemos conscientes de nuestra posición corporal y podemos preguntarnos ¿Qué hay aquí ahora para mí? Tomamos conciencia de nuestras sensaciones corporales, en concreto de la respiración natural. Observamos como el aire entra y sale de nuestro cuerpo. En este momento, sentimos afecto hacia nuestra propia respiración, nuestro cuerpo y nosotros mismos. Podemos inclinarnos hacia la respiración ligeramente, como si fuese una persona querida, cuidando de ella. Cuando surjan en nuestra mente pensamientos que nos alejen de la práctica, nos trataremos con amabilidad, tomando conciencia de que la actividad de la mente funciona de esta forma y volviendo al objeto de atención (la respiración) sin juzgarnos por ello. Podemos permanecer así el tiempo que consideremos. Sentimos que nos fundimos con la respiración, que somos la respiración. Antes de finalizar la práctica agradecemos a la respiración que nutre el cuerpo y a nosotros mismos habernos dedicado unos minutos, tomando poco a poco conciencia de nuestras sensaciones y sintiendo que todo es perfecto tal como es”.

 

 

Acerca de Raquel López

Psicóloga Sanitaria en centro APAI. "Disfruta porque todo lugar es aquí y todo momento es ahora"
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