Autocuidado: ¿con qué frecuencia satisfaces tus necesidades?

Estamos continuamente pensando en los demás: ¿le habrá sentado mal a mi pareja lo que le dije anoche?; ¿qué le estará pasando a mi hijo para que no rinda en clase?; ¿cómo se va a sentir mi amigo si le digo que no me apetece quedar?

abrazarse.jpgLos anteriores son simples ejemplos, habituales sin embargo, de nuestra vida diaria. Somo seres sociales y para que la sociedad funcione es importante que tengamos en cuenta las necesidades y deseos de los demás, pero… ¿qué pasa con las nuestras? No estoy hablando de que los demás sean sensibles a lo que yo quiero, sino, cuán sensible soy yo ante mis propias necesidades. Cuánto escucho a mi cuerpo, a mis emociones, cuánto me paro a pensar en cómo estoy, en lo que quiero y en lo que no…

Te propongo que respondas a las siguientes preguntas. Con ellas vamos a aproximarnos a aquello que supone autocuidarse.

Para ello, responde: 0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100% en función de la frecuencia con la que dichas afirmaciones son ciertas para ti.

  • Me hago las revisiones preventivas que me aconseja el médico
  • Hago ejercicio regularmente
  • Me enfado cuando los  demás no responden enseguida a mis necesidades
  • Hago cosas que me perjudican 
  • En ocasiones recurro a fármacos para “dormir y no pensar”
  • Me preocupo de las necesidades de los demás más o menos al mismo nivel que me preocupo de las propias
  • Puedo pedir lo que  necesito
  • Lo que debo hacer es más importante para mí que lo que me gustaría hacer
  • Me relaciono con gente que no me cuida o no me trata bien
  • Tengo dificultades para defender mis derechos, incluso puedo dudar de ellos en función de lo que me digan
  • Dedico parte de mi tiempo a actividades agradables o divertidas

¿Qué tal ha salido? Estas son solo algunas de las preguntas que forman parte de la Escala de Autocuidado (González, Mosquera, Knipe, Leeds y Santed, 2017), pero permiten hacernos una idea de qué es el autocuidado y hasta qué punto lo respetamos.

Es importante que cada día puedas dedicarte unos minutos para pensar en ti: qué cosas me han pasado a lo largo de día, qué emociones me han generado y qué he hecho con ellas; qué situaciones desagradables he vivido y cómo he actuado ante ellas; pensar si he tenido tiempo para hacer algo que me gusta o si simplemente me he parado cuando mi cuerpo me lo ha pedido.

Es importante que recuerdes que cuanto más ignores a tu cuerpo más va a gritar este lo que necesita, sea adaptando la forma de malestar físico o de emociones intensas que no comprendes a cuento de qué han aparecido.

Como habrás visto en el fragmento del cuestionario anterior, autocuidarse no solo significa escuchar y responder a nuestras necesidades, también implica inteligencia emocional, habilidades sociales y autoestima. En ocasiones podemos olvidar cuidarnos pero otras veces no sabemos cómo hacerlo, porque no tenemos las estrategias para hacerlo. Afortunadamente todas estas estrategias y constructos se aprenden y mejoran con el entrenamiento adecuado.

Ya sabes lo que es el autocuidado, ahora te toca a ti decidir si quieres pensar más en ti mismo.

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Acerca de Tatiana Carbajo

Grado en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) Máster en Psicóloga General Sanitaria por la UAM Clínico en EMDR por la Asociación EMDR España Psicóloga en Centro APAI Docente en charlas para profesores y profesionales del ámbito socio-sanitario Psicóloga en distintos talleres de la Comunidad de Madrid
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