¡Feliz Halloween!

Aprovechando que la noche destinada a dar miedo se acerca, me gustaría proponerles profundizar un poco más en que es el miedo, para que sirve y que sucede en nuestro cerebro cuando Halloweenlo sentimos.

¿Que es el miedo? pues bien según la real academia española el miedo se define como “Perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario. Recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea”  en esta definición podemos ver la parte más emocional del miedo sin embargo su origen se encuentra a nivel biológico, en el cual su eje principal se localiza en la amígdala. El estrés, la ansiedad, el miedo son funcionalmente útiles, incluso pueden ser agradables a veces, de ahí el éxito de los deportes de riesgo y de las  películas de miedo.

La raíz mas evolutiva del miedo proviene de la necesidad de supervivencia, es decir, imaginemos que estamos en la selva y vemos una serpiente aproximándose a nosotros, en ese momento se activarían ciertas áreas cerebrales según la necesidad de respuesta pudiendo ser  la más inmediata de tálamo a amígdala o  más lenta de tálamo a corteza a amígdala, este input activará el sistema nervioso autónomo generando un aumento de las adrenalina y noradrenalina que nos preparan para una huida inmediata o una lucha, a la misma vez nuestro cuerpo dará una respuesta hormonal generando cortisol, la cual se encarga del aumento de la presión sanguínea y el nivel de glucosa en sangre. Todo ello genera en nuestro cuerpo que aumente nuestra frecuencia cardíaca y pulmonar para poder preparar nuestros músculos, el intestino alto se inhibe ralentizándose o deteniendo la digestión, se dilatan nuestras pupilas y disminuimos la cantidad de salivación y inhibimos las lagrimas.

Entonces aquí es cuando nos preguntamos ¿por qué nos gusta la noche del terror?¿por que nos gusta pasar miedo? pues bien cuando el miedo no se vive en contexto de amenaza nuestro cerebro lo procesa de manera diferente, sin embargo si se produce la liberación de adrenalina, dopamina y endorfinas generando una sensación de bienestar que puede llegar a ser adictiva (ej. lo vemos en los deportes de riesgo).

Hasta ahora hemos hablado del miedo sin ningún condicionante, sin embargo, existen muchos miedos queso aprendidos durante la infancia y la adolescencia los cuales, se producen a través de un condicionamiento clásico y por observación, os voy a poner un ejemplo tengo una compañera con un miedo atroz a las arañas sin embargo su hijo desde pequeño las cogía jugaba con ellas, hasta que el otro día vio una araña y su comentario fue ¡ que miedo, verdad mama!, y listo un miedo aprendido.

Ya una vez resumidos los procesos y necesidades del miedo solo me queda desearos un Halloween de lo más terrorífico.

Acerca de Lara Sainz

Neuropsicologa
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