¿Medicarse? Aspectos a tener en cuenta

Si me medicara no necesitaría venir al psicólogo.

Quiero que aprenda a controlarse, no que sea un mueble…

Es que para eso le traigo aquí, para que no tenga que medicarle.

Continuamente nos encontramos en sesión con personas que rechazan acudir al Psiquiatra para comenzar un tratamiento farmacológico. Este rechazo se duplica cuando les hablamos a unos padres de la posibilidad de medicar a su hijo.

Como Psicóloga, creo que en España hay una tasa importante de sobre-medicación. Sin embargo, en muchos casos medicarse es necesario, siempre y cuando esto forme parte de una intervención combinada. Ni la terapia sustituye a la medicación ni la medicación sustituye a la terapia.

Todos sabemos que una persona con diabetes tipo I tiene que pincharse insulina durante toda su vida. Igualmente, en patologías como la esquizofrenia o el trastorno bipolar, las personas tienen que medicarse durante toda su vida para conseguir estabilizar los síntomas. En estos casos, la terapia psicológica permite aprender a convivir con la enfermedad, gestionar los estresores que disparan los episodios, ayudar a la familia a comprender la situación, etc., pero nunca pueden hacer el trabajo de la medicación.

Al margen de patologías como estas, denominadas crónicas, la medicación suele ponerse con el objetivo de quitarse antes o después. El objetivo en estos casos es mantener a raya la química que está dificultando la intervención psicológica.

Pongamos un ejemplo cotidiano. Imaginemos que me estoy preparando para una carrera y en la posición desde la que salgo me ciega el sol. En este caso, puedo hacer la carrera cegado, por lo que será más difícil, o moverme unos pasos para evitarlo. La medicación en muchos casos es como esos pasos que doy para quitarme de la trayectoria del sol. La carrera va a ser la misma, con los mismos obstáculos, y me va a suponer el mismo esfuerzo. Sin embargo, evitaría el esfuerzo añadido de luchar contra el sol, o, en nuestro caso, contra nuestra química.

Otro ejemplo, cuando me duele la espalda, un anti-inflamatorio me va a ayudar mucho, pero no va a eliminar el dolor si no hago reposo, mantengo una buena higiene postural o voy al fisio. La farmacología es igual. No elimina los síntomas, los atenúa para que estemos en mejores condiciones para enfrentarlos, y esto lo hago en terapia.

De esta manera vemos como ambos, psicólogos y psiquiatras, terapia y medicación, son en muchos casos necesarios para enfrentar situaciones cotidianas, sean o no clínicas (cuando no hay un diagnóstico).

Medicarse no es de débiles, ni la última opción, tampoco favorece la dependencia si seguimos la prescripción del médico. Que me medique hace que mi cuerpo me acompañe en el esfuerzo que tengo que hacer para enfrentarme a lo que me sucede.

Por tanto, ¿medicarse sí o medicarse no? Sí, siempre y cuando sea bajo la prescripción del especialista y teniendo en cuenta que, en la mayoría de los casos, tengo además que trabajar con un psicólogo para que enseñe cómo enfrentar lo que me sucede y pueda aprender a prevenirlo en el futuro.

Acerca de Tatiana Carbajo

Grado en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) Máster en Psicóloga General Sanitaria por la UAM Clínico en EMDR por la Asociación EMDR España Psicóloga en Centro APAI Docente en charlas para profesores y profesionales del ámbito socio-sanitario Psicóloga en distintos talleres de la Comunidad de Madrid
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