¿Quién cuida al cuidador?

Cuando leemos la palabra cuidador, nos viene a la mente el mayor dependiente, sin embargo hay muchos otros: los padres con hijos, con o sin necesidades educativas especiales; el familiar que cuida a otro con un trastorno psicolódsdsdgico; la convivencia con una persona que tiene patología… Hay muchos tipos de cuidadores, y no podemos olvidar que VOSOTROS, sí vosotros, los que sois cuidadores, también necesitáis ser cuidados.

Cuando una persona está en alguna de las situaciones anteriores o en cualquier otra que le otorgue el rol de cuidador, gran parte de su día a día gira en torno a esta otra persona, olvidándose del impacto emocional que todo esto está generando en su Yo. Todos sabemos que para cuidar a otra persona primero necesitamos estar bien nosotros mismos, sin embargo en la práctica lo olvidamos fácilmente. A menudo las consecuencias físico-emocionales del rol del cuidador aparecen cuando ya no se encuentra en tal situación. En el modelo clásico del estrés podemos diferenciar tres fases: alarma, resistencia y agotamiento, coincidiendo cada una de ellas con el inicio de la situación estresante, su mantenimiento en el tiempo y su finalización. Cuando el estresor está presente, en nuestro caso mientras somos cuidadores, nuestro sistema nervioso, todo nuestro ser, tiene la atención en el exterior, en el afrontamiento de la situación. Digamos que ponemos todas nuestras estrategias, habilidades y competencias en el otro, obviando el esfuerzo y desgaste que todo esto supone en nosotros, ya que en ese momento, “el importante” es el otro.  Cuando la situación se prolonga en el tiempo o dejamos de ser cuidadores, empiezan a aparecer las consecuencias: bajo estado de ánimo, problemas musculares, problemas de ansiedad, dificultades para conciliar o mantener el sueño… Es decir, todo aquello que durante el estrés estábamos ignorando empieza a hacerse oír, ya sea de forma abrupta o progresiva.

Esto tiene su lógica a nivel biológico, pongamos un ejemplo: voy de camino al trabajo, con prisas porque tengo una reunión importante y encima disgustado porque he discutido con mi pareja. De repente, a pocos metros de mí se produce un aparatoso accidente. En ese momento olvido la reunión, las prisas, la discusión con mi pareja… Mi sistema nervioso simpático me dice que en ese momento lo más importante es mi vida y la de esas personas que acaban de sufrir el accidente. Sin embargo, cuando todo ha pasado y llego a mi trabajo, seguramente aparezca el miedo, la ansiedad, las preguntas de si me hubiera pasado a mí… Si todas estas emociones y pensamientos hubieran aparecido en el momento del accidente lo único que hubieran hecho sería bloquearme, dificultando las probabilidades de tener un comportamiento adaptativo y adaptado a las demandas de la situación.

Lo mismo ocurre cuando somos cuidadores, tengo una vida además de ese rol, unas necesidades, unos miedos… pero estos quedan en un segundo plano para permitirme hacer frente a las demandas de esa otra persona. Si yo fuera consciente de cuánto me duele la espalda cada vez que tengo que darle la vuelta a mi marido encamado, si me centrara en lo doloroso que es para mí que mi mujer no recuerde quien soy, si tomara conciencia de lo responsable que me siento porque mi hijo se porte fatal un día sí y otro también… no podría llevar a cabo mi rol de cuidador y eso me haría mucho más daño que cualquier otra emoción. Sin embargo, con el paso del tiempo estas emociones acaban demando atención y lo van a hacer con fuerza porque han estado más o menos tiempo silenciadas. Por ello es importante que, desde el principio escuche a mi cuerpo, a mi corazón, a esos pensamientos irracionales que se me pasan por la mente y trabaje para reducirlos, no para bloquearlos.

A continuación os ofrecemos algunas pautas para estas situaciones, si bien os recordamos que cada situación de cuidador es distinta, por lo que no siempre estas pautas serán las más adaptadas a vuestra situación personal:

−       Cada día merezco y me debo a mí mismo un tiempo para mí. Da igual cuan de largo pueda ser, lo importante es que sea un momento para mí, en el que vea cómo estoy, en el que piense qué me apetece hacer cuando llegue el fin de semana o, simplemente, para recordarme lo bien que lo estoy haciendo.

−       La práctica de deporte me puede ayudar a descargar tensiones, a mejorar mi musculatura previniendo así problemas musculares. Además me va a permitir relacionarme con otras personas, que surjan planes y poder mantener las superficiales pero necesarias conversaciones que muchas veces tenemos en el gimnasio.

−       Escucharé a mi cuerpo ya que este tiende a expresar lo que mi boca calla. Si algo me duele le pondré el mismo esfuerzo por reducirlo que si le dolería a ese a quien cuido.

−       Atenderé a los sentimientos y pensamientos que tengo al respecto de mi rol de cuidador. A veces puedo tener ganas de dejar de ser el cuidador, de expresar mi descontento, de no tener caregiver-burnout_putting-up-a-good-frontbuena cara, de mandarlo todo a hacer puñetas, de no querer ser responsable de nadie más que de mí o, por el contrario, sentirme responsable en exceso de la situación del otro. Tengo que aceptar estas emociones y sobre todo expresarlas con alguien de confianza. Es normal tener estos pensamientos en algún momento y eso no nos convierte en malas personas, como tampoco lo haría si quitásemos tiempo al cuidado del otro para dárnoslo a nosotros. Lo importante es aprender a aceptar estas emociones  y pensamientos, sin juzgarlos y sobre todo sin juzgarnos a nosotros mismos por tenerlos. También suele ser necesario conocer las creencias que pueda haber por debajo y que nos estén dificultado su aceptación. El mindfulness puede ser una manera de trabajar esta aceptación sin juzgar.

Acerca de Tatiana Carbajo

Grado en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) Máster en Psicóloga General Sanitaria por la UAM Clínico en EMDR por la Asociación EMDR España Psicóloga en Centro APAI Docente en charlas para profesores y profesionales del ámbito socio-sanitario Psicóloga en distintos talleres de la Comunidad de Madrid
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s