Mejor otro día…Cuando la procrastinación toma el mando

¿Os ha pasado alguna vez que lleváis toda la semana esperando a que llegue el fin de semana para hacer TODO lo que no habéis podido hacer entre semana,  y al final llega el domingo y no habéis hecho nada? A mí desde luego que sí, y no una, sino varias veces. Esto es algo que nos ocurre no solo los fines de semana, sino cada vez que vamos a tener tiempo libre (vacaciones, jubilación…).

Estamos tan ocupados en nuestro día a día que vamos postergando otras cosas para “cuando tenga tiempo”, a veces son pequeñas actividades como leer un libro o ir a comprar ese último regalo de Reyes que nos falta. Otras son cosas realmente importantes para nosotros como salir más con nuestros amigos, aprender a tocar ese instrumento que siempre hemos querido, dejar de fumar, dedicar más tiempo funcional a nuestros hijos… Cuando llega el momento siempre hay otras cosas que hacer o simplemente estamos cansados y lo único que nos apetece es tirarnos en el sofá y pasar de canal.¿Qué está sucediendo? En primer lugar cuando pienso qué haré el fin de semana no pienso que estaré cansado de toda la semana y que, cómo es lógico, necesitaré mi tiempo de no hacer nada, en lugar de eso, pienso en función de mi situación actual: martes, 19.00 de la tarde y aún me quedan horas de trabajo, qué ganas de que llegue el finde, entonces haré… Es decir, pienso qué otras cosas me gustaría hacer en lugar de las que estoy haciendo. En segundo lugar, solemos acumular todos esos “cuando tenga tiempo” en dos días, obviamente, no nos va a dar tiempo, además, siempre ocurren cosas en el último momento de las que nos tenemos que encargar y, más aún, cuando hay niños en casa.

¿Quétime.jpg proponemos para esta semana? Hace un tiempo publiqué el artículo Viviendo deprisa, id a él… (Sí ahora, no luego) Os propuse una tabla de direcciones valiosas, de nuestras metas en las distintas áreas de nuestra vida. ¿En qué área observasteis más discrepancia? Dicho de otra manera,¿qué parcela de vuestra vida es muy importante y apenas estáis regando? Pues vamos a empezar por ahí. Ilustrémoslo con un ejemplo: Imaginaos a un padre que da una importancia a la familia de 10 y que, por los motivos que sea, muestra una consistencia con dicho valor de 5 (recordemos que la consistencia es lo que estamos haciendo para alcanzar ese objetivo). Nos encontramos una situación bastante común que es que al final lo que más valoramos es lo que menos cuidamos, pues bien, no vamos a entrar en recriminaciones, sino que nos vamos a ponernos en acción. ¿Qué cosas podría hacer este padre para cultivar su relación familiar? Dentro de la familia ¿qué áreas son las más marchitadas, las que menos ha regado? Permitidme esta comparación con el cuidado de un jardín porque al final ¿qué es nuestra vida sino un conjunto de árboles y plantas a los que mimamos más o menos? Este padre primero tiene que especificar sus objetivos dentro del contexto Familia: pasar más tiempo con mis hijos, por ejemplo. Vamos a intentar especificarlo aún más: ir al cine con mis hijos. ¡Bien! Ya tenemos nuestro objetivo. Ahora haremos una previsión realista de cuándo llevarlo a cabo. Al necesitar de otras personas tendremos en cuenta su disponibilidad para cuadrar dicha fecha. Cuando llegue el momento, y venga la pereza, los imprevistos de última hora, etc., tendremos que recordarnos por qué nos propusimos ese objetivo, es decir, buscaremos o, mejor dicho, recordaremos, los motivos que nos llevaron a decidir ese objetivo, así impediremos que la procrastinación haga de las suyas. ¿Han surgido imprevistos de los que me tengo que hacer cargo?: se ha estropeado el horno y en estas fechas no me puedo permitir que no funcione, el niño ha suspendido y tiene que estudiar… Además de recuperar nuestra motivación tenemos que gestionar nuestro tiempo para poder llevar a cabo nuestro objetivo y también hacer frente a estas cosas de última hora. En ocasiones nos agobiamos porque creemos que no nos va a dar tiempo y, salvo excepciones, si nos organizamos podemos hacerlo todo y, además, tener nuestro necesario y merecido tiempo de no hacer nada. Una vez planificado el tiempo, nos queda lo más fácil: disfrutar del tiempo que pasamos haciendo lo que nos gusta.

Recordad que el único momento en que no podemos hacer otra cosas es cuando estamos trabajando o cuando ya sí que no hay tiempo para hacer otras cosas. Las semanas van pasando y con ella los meses y los años, intentemos hacer en nuestro presente lo que queremos hacer en nuestro presente, no esperemos a que un futuro incierto nos diga que ya es demasiado tarde. El momento es ahora, recordadlo siempre. Felices Fiestas!!

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Acerca de Tatiana Carbajo

Grado en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) Máster en Psicóloga General Sanitaria por la UAM Clínico en EMDR por la Asociación EMDR España Psicóloga en Centro APAI Docente en charlas para profesores y profesionales del ámbito socio-sanitario Psicóloga en distintos talleres de la Comunidad de Madrid
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