Viviendo deprisa

En un mundo 2.0., dónde pasamos la mitad del tiempo trabajando, o buscándolo, y la otra mitad conectados, muchas veces olvidamos si estamos caminando en la dirección que queremos o si, simplemente, vamos con el piloto automático.

¿Cuántas veces nos hemos propuesto dejar de fumar, ir al gimnasio, aprender idiomas, viajar o simplemente pasar más tiempo con la familia? Ahora que se acercan las Navidades, y con ellas el Fin de Año, seguramente muchos de nosotros estaremos ya pensando en propósitos para el Nuevo Año. Pero, una vez se pasa esa motivación inicial, ¿dónde quedan esos propósitos, esas metas? Pues seguramente tan olvidados como los de años anteriores. Y diréis cosas como ¡Es que no tengo dinero! o, mi favorita, ¡Si yo lo haría pero no tengo tiempo! El tiempo es eso que pasa mientras estamos ocupados haciendo otras cosas. Nos pasamos la vida diciendo: cuando acabe el año, cuando sean vacaciones, cuando llegue el fin de semana, cuando me jubile… y al final llegan esos momentos y siempre surge algo que “nos lo impide”.propositos

No os propongo planificar metas inalcanzables, obviamente tenemos que ser realistas y ajustar las metas a nuestras posibilidades, pero no desechar las metas simplemente porque no puedan ser tan grandiosas como quisiéramos. Un ejemplo muy sencillo, Es que para ir todos los veranos a Torrevieja mejor nos quedamos en casa. Quizás nos encantaría irnos cada año a un sitio nuevo, salir de España, ¿pero acaso no hay un término medio entre ambas opciones? Muchas veces dejamos de persistir en nuestras motivaciones porque desde un  principio eran inalcanzables, por eso empezamos a frustrarnos, a postergarlas para otro momento, y así una y otra vez, hasta que el tiempo pasa y caemos en la cuenta de que hace años que no hacemos cosas aparentemente tan simples y a nuestro alcance como permitirnos un baño relajante de 15 minutos. Por cierto, ¿cuánta hace que no os dais uno?

El mundo ya es demasiado complicado para que nosotros mismos añadamos piedras en el camino. ¿Qué os propongo? Dejaos de excusas, pensar qué queréis mejorar en vuestra vida, siempre con los pies en la Tierra (teniendo en cuenta las barreras y nuestras habilidades para salvarlas) y ACTUAR para conseguirlo. Habrá dificultades, falta de tiempo, pero será entonces cuando más nos tendremos que recordar por qué nos propusimos esa meta, ese objetivo. Para empezar a trabajar en nuestros valores (aquellas cosas que son importantes para nosotros) os propongo el siguiente ejercicio que resulta de la fusión del Formulario Narrativo de valores (Hayes y otros, 1999), el Formulario de Estimación de valores (Hayes y otros, 1999) y el Cuestionario de Valores (Wilson y otros, 2002):

tabla

Con esta tabla lo que pretendo es que os permitáis parar un momento, centraros en vosotros mismos y, una vez os deis cuenta de cuán poco tiempo reflexionamos sobre lo que verdaderamente queremos hacer de nuestras vidas, paséis a concretarlo. Tenemos que ser precisos y explícitos, cuanto más mejor, ¿por qué? Porque, entre otras cosas, algo que suele fallar a la hora de plantearnos objetivos es que no especificamos el tiempo en que nos proponemos conseguirlo, algo que es muy importante porque evita que lo demoremos y, si está bien establecido, no tiene por qué generarnos ansiedad. Otra motivo importante de concretar nuestros propósitos es porque es la única manera de saber si los hemos conseguido, si estamos cerca o si aún la meta está lejana (pero ya la vemos): no es lo mismo decir que quiero perder peso, a decir que quiero perder X Kg.,  en Y tiempo (a los interesados en este tipo de objetivos recordad que hay excelentes profesionales que os ayudarán a establecer dietas y programas de ejercicios ajustados a vuestro metabolismo).

Una vez hecha la tabla anterior, vamos a la difícil, qué barreras me impiden cada uno de esos objetivos. Esta nueva columna nos ayudará a pensar en las dificultades que tenemos o que nos ponemos para alcanzar nuestras metas. Muchas ya las conoceremos, pero no me extrañaría que más de uno, cuando se pusiera a escribir, se diera cuenta de que no hay tantas como pensaba o que son más fáciles de subsanar de lo que parecía.

Este es el primer paso para Caminar hacia nuestros valores, con cada entrada iremos viendo más pautas que nos permitan abordar esas barreras que nos dificultan el camino, ya sean condiciones  externas (tiempo, dinero…) e internas (persistencia, desánimo)…

Recordad: QUE NO PODAMOS SUBIR LA MONTAÑA MÁS ALTA NO SIGNIFICA QUE TENGAMOS QUE DESISTIR DE SUBIR OTRAS. Así que: ¡elegid vuestras montañas! Nos vemos pronto,

montana

Acerca de Tatiana Carbajo

Grado en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) Máster en Psicóloga General Sanitaria por la UAM Clínico en EMDR por la Asociación EMDR España Psicóloga en Centro APAI Docente en charlas para profesores y profesionales del ámbito socio-sanitario Psicóloga en distintos talleres de la Comunidad de Madrid
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Una respuesta a Viviendo deprisa

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