PADRES AGOTADOS: SÍNDROME DE BURNOUT

Cuando llego a trabajar al centro y cruzo la puerta de la sala de espera, me encuentro con las caritas, sonrientes a la par que cansadas, de los papás y mamás que nos traen a sus pequeños a tratamiento.

Verdaderos valientes, que un día decidieron firmar un contrato por 24 horas al día, 7 días a la semana… casi, casi de por vida. Un contrato para realizar, sin duda, el trabajo más difícil del mundo: ser papás.

Días hay de todos los colores. Pero hay algunos en los que te enfrentas a berrinches, ponerse malitos, tareas escolares, pocas horas de sueño, actividades extraescolares, las responsabilidades de la casa y muchas veces, también de un trabajo fuera de casa (con sus propios etcéteras)MADRE PULPO

Esta situación puede llegar a afectar al cuerpo y la salud física y emocional. Es el llamado “Síndrome de Burnout”

El Síndrome de Burnout, también llamado “síndrome de desgaste profesional”, se trata de “una respuesta prolongada de estrés en el organismo ante los factores estresantes emocionales e interpersonales que se presentan en el trabajo, que incluye fatiga crónica, ineficacia y negación de lo ocurrido”. (Wikipedia)

Aunque la definición se hace desde un punto de vista laboral, también se ha aplicado a la paternidad, en referencia al agotamiento que puede llegar a sentir las madres y padres en relación a la crianza de sus hijos.

La psicóloga Violaine Guéritault escribió el libro “El cansancio emocional y físico de las madres” , en el que estudia el “burnout materno” después de haberlo vivido ella misma. En el libro establece algunos de los generadores de estrés más frecuentes:

• El trabajo materno implica volver a hacer mil veces las mismas tareas. Tiene que lavar y limpiar. Todo vuelve a estar sucio algunos minutos más tarde, privando a la mujer de ese sentimiento de tarea hecha que da sentido y energía al trabajo.

CLON

. Una madre vive numerosas situaciones sobre las que no tiene ningún control. Le gustaría ser capaz de proteger a su hijo de todo, pero a menudo se ve impotente.

• Si hay algo que caracterice a los niños pequeños ese algo es la imprevisibilidad. Por mucho que la madre se planifique el día, lo más seguro es que sus previsiones acaben patas arriba. No es nada raro que, al llegar la noche, algunas madres, sintiéndose abatidas, lleguen a pensar que «no he hecho nada en todo el día».

• A todo ello hay que añadir que una madre no tiene derecho a cometer errores. Ella misma se pone el listón muy alto, y se desespera al comprobar la diferencia existente entre el modelo de lo que querría ser y lo que vive cada día.”

¿Cuáles son los síntomas del síndrome de Burnout?

Es importante reconocer los síntomas y actuar para que este agotamiento no afecte de manera más profunda nuestro cuerpo y capacidad de llevar a cabo nuestras actividades de manera adecuada. Estos son:

– Enfermedades frecuentes y dolor crónico

-Dificultad para concentrarse

MEMORIA– Disminución de la capacidad de memoria a corto plazo

– Cambio en los patrones de sueño, alimentación y consumo de medicamentos

– Sentimientos frecuentes de desesperación e impotencia

– Estrés intenso

-Ganas de llorar sin razón aparente

– Apatía ante las actividades favoritas

– Pérdida de interés en las relaciones sociales

 

¿Qué podemos hacer para evitar el síndrome de Burnout?

  – Organiza mejor el tiempo, siendo realista en las expectativas de tareas a realizar y el tiempo disponible. SOS

– ¡Pide ayuda! Delega el cuidado de los niños cuando lo necesites y acepta la ayuda que te ofrezcan de manera sincera, sin juicios ni culpas.

– Procura llevar un estilo de vida saludable: alimentación sana, actividad física regular, rutinas sanas de sueño y “limpieza mental”, de aquellos pensamientos basura que dificultan el día a día.

YOGA– Dedica un tiempo solo para ti, en el que puedas conectarte nuevamente contigo, en el que puedas escuchar qué te dice tu cuerpo, qué te pide tu “yo”.

– Lleva la asertividad por bandera: pon límites, aprende a respetarlos y a decir NO cuando sea necesario.

 

Releo lo que os he propuesto y reconozco que más de uno y una me diríais que sería difícil encajarlo en vuestro estilo de vida…lo sé. Aún así os quiero aportar algunos fragmentos de una belleza de reflexión que leí hace un tiempo (unamammagreen.com), que nos conecta con la maravillosa realidad que es tener hijos.

Quizá suponga un impulso a intentarlo, al menos pueda ser ese pequeño aviso de que el “tic-tac” sigue en marcha.

“El tiempo es un animal extraño. Se parece a un gato, hace lo que le da la gana. Te mira astuto e indiferente, se marcha cuando le suplicas que se quede y se queda inmóvil cuando le pides por favor que se vaya.

El tiempo, poco a poco, me liberará de la extenuante fatiga de tener hijos pequeños. De las noches sin dormir y de los días sin reposo.

De las manos gorditas que sin parar me agarran, me escalan por mi espalda, me cogen, me rebuscan sin restricciones ni vacilaciones. Del peso que llena mis brazos y dobla mi espalda. De las voces que me llaman y no permiten retrasos, esperas, ni vacilaciones.

El tiempo me devolverá el ocio vacío de los domingos y las llamadas sin interrupciones, el privilegio y el miedo a la soledad. Aligerará, tal vez, el peso de la responsabilidad que a veces me oprime el diafragma.

El tiempo, sin embargo, inexorablemente enfriará otra vez mi cama, que ahora está cálida de cuerpos pequeños y respiros rápidos.

Dejarán de pedirme ayuda, porque ya no creerán que yo pueda en ningún caso salvarlos.

Pararán de imitarme, porque no querrán parecerse demasiado a mí. Dejarán de preferir mi compañía respecto a la de los demás ( ¡y ojo, esto tiene que suceder! )

Se difuminarán las pasiones, las rabietas y los celos, el amor y el miedo. Se apagarán los ecos de las risas y de las canciones, las nanas y los “Había una vez” acabarán de resonar en la oscuridad.

Con el pasar del tiempo, mis hijos descubrirán que tengo muchos defectos y, si tengo suerte, me perdonarán alguno.

Olvidarán, aunque yo no lo haré. Las cosquillas y los “pilla-pilla”, los besos en los párpados y los llantos que de repente paran con un abrazo. Los viajes y los juegos, las caminatas y la fiebre alta. Los bailes, las tartas, las caricias mientras nos dormimos despacio.

Olvidarán, porque esto es lo que hacen los hijos, porque esto es lo que el tiempo elige. Y yo, yo tendré que aprender a recordarlo todo también para ellos, con ternura y sin arrepentimiento, ¡gratuitamente! y que el tiempo, astuto e indiferente, sea amable con esta madre que no quiere olvidar.”miguel y aaron

Acerca de Ana Perez Dominguez

Licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid. •Psicóloga experta en Psicología Educativa. •Formación de postgrado de Especialista en Lenguaje por el Instituto de Lenguaje y Desarrollo. •Formación en estimulación del lenguaje en la primera infancia en ICCE .Practitioner en Terapias Energeticas (Reiki, Metodo Yuen)
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Una respuesta a PADRES AGOTADOS: SÍNDROME DE BURNOUT

  1. Tomás Pérez Domínguez dijo:

    JAJAJAJA, cualquier padre o madre se sentirá identificado, sino con todo, en parte.

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