¿Jugamos?

Esta palabra resuena en cualquier parque, donde los niños se rinden al placer de jugar. A nosotros, los adultos, nos parece eso: juego de niños.

Principito

Jugamos vintage

Sin embargo, esta expresión encierra una sabiduría olvidada, enterrada bajo las experiencias, pensamientos y expectativas del que ya se hizo mayor: el secreto de los sueños y la felicidad.

He aquí algunas de las pinceladas de este arte de vivir, que es el jugar como niños:

  • VER LOS DESAFÍOS COMO OPORTUNIDADES. Allí, subido en lo alto del muro, el miedo le sirve al niño como activador de la energía que tiene que emplear en su salto. Se para el mundo para él. Impulsarse y saltar es lo esencial en sí.

Jugar es un acto completo porque no entiende de tiempos: ni de experiencias pasadas ni de expectativas futuras.

Todo nada

El juego se experimenta en el instante, no se piensa ni se juzga; el miedo se queda fuera.

  • En el juego de los niños, confiar en los demás, observar, imitar y aprender de ellos es sinónimo de confiar en uno mismo.

Los niños, en su esencia, manifiestan una armonía entre lo que piensan, sienten y cómo actúan, por lo que no muestran recelos en ser auténticos en la relación y expresar su yo sin temor a los juicios.

Confianza

Son el “mejor amigo” del niño con el que juegan en ese instante, disfrutan del hecho de dar y recibir, de compartir. Dicen adiós cuando su madre les llama porque soltar esa relación no implica perder: se van consigo mismos.

  • SIN PLAN B. El juego en sí mismo ya proporciona disfrute, no existen planes en caso de que así no sea, porque ni se plantea esa posibilidad.

Toda la energía se pone en el juego, se apuesta el todo por el todo, sin darle cabida a las expectativas de éxito o fracaso.

Plan B

  • CREAR REGLAS PROPIAS. A veces sutiles y casi imperceptibles, otras contundentes y explícitas, pero todas tienen que ver con la alegría y la creatividad, con un orden “natural” de las cosas.

Reglas

No contemplan las normas sociales que facilitan no tomar decisiones, pero que también restan libertad. La mayor de las reglas: dejarse ser.

 Los niños son los que saben “ver” el mundo.

Te propongo una idea…

¿Tomas mi mano y jugamos?

¿Qué cómo se hace?

Pues… ¡Hazlo y punto!

Hazlo


Ana Belén Pérez Domínguez.

Psicóloga y experta en estimulación del lenguaje del Centro APAI.

Foto

Acerca de Rocío Fernández-Durán Mazzuchelli

Psicóloga clínica: evaluación clínica, diagnóstico, intervención con técnicas cognitivo-conductuales, tratamiento, seguimiento y elaboración de informes en niños, adolescentes, adultos, familias y parejas. MÁS INFORMACIÓN: •Psicóloga colegiada: M-24238 •Licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid. •Directora y psicóloga clínica del centro A.P.A.I. (Atención Psicológica Aplicada Integral) •Máster Oficial de Psicología de la Salud de la Universidad Autónoma de Madrid. •Máster de Especialización en Psicología Clínica y Psicología de la Salud de la Universidad Autónoma de Madrid. •Psicóloga colaboradora del Gabinete de Orientación Psicopedagógica de la Universidad Francisco de Vitoria. •Experta en "Rehabilitación Psicosocial de personas con enfermedad mental grave y crónica". •Colaboradora del departamento I+D+i de Tea Ediciones.
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